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La clave está en el triunfo

18 de julio de 2014 a las 01:22 p. m.
La clave está en el triunfo

Como los reyes y los artistas, el boxeador tiene un ego despiadado, obsesivo y neurótico para desafiar la vida tomando el triunfo como alternativa excluyente. Por eso, en un exboxeador habrá resignación, pero jamás tristeza. Un triunfador es el barrendero que cumple su tarea silbando o sonriendo, que comparte su felicidad a la vista de todos, pero que no se nos ocurriría llamarlo "exitoso". Por supuesto, el éxito es un logro personal, egoísta, relativo. Esa es la diferencia que existe entre éxito y triunfo.

Para un ejemplo recién horneado se entiende que la selección argentina de fútbol termina de cumplir una actuación exitosa, aunque no triunfal. Eso tradujo desencanto y desilusión entre sus seguidores (a pesar de que muchos se manifestaron satisfechos).

Sentencias. "Yo sólo quería ser el mejor" (Mike Tyson). "No me gusta ver sangre. Es distinto cuando soy yo quien sangra, eso no me molesta porque no puedo verlo" (Floyd Patterson). "Cuando peleas, peleas por una sola cosa: el dinero" (Jack Dempsey). "Yo tengo que darle la revancha a Mayweather, porque yo soy el que gané" (Marcos "el Chino" Maidana). "No voy a volver a pelear contra Maidana, voy a pelear contra los críticos del boxeo" (Floyd Mayweather). "A pesar de la derrota (PKOT 4º) me siento muy bien, satisfecho, fue una experiencia muy linda" (Alejandro Emilio Valori). "Dejaría la vida arriba del ring" (Juan Martín "Látigo" Coggi). "Yo lo que quiero son grandes peleas" (Mauricio "el Maestro" Herrera). "Yo soy el más grande" (Muhammad Ali). "Subí a dejar todo pero no me pude quedar con el triunfo" (Sergio "Maravilla" Martínez). "Estoy convencido de que estos serán los mejores años de mi carrera" (Omar Andrés Narváez). "¿Quién se cree que es? Cree saber más que Gatica" (José María Gatica). "Peleo porque me quieren quitar la comida de mis hijos" (Carlos Monzón).

Logro. En la mitología griega, la victoria deportiva está identificada con la diosa Niké (con acento), receptora del esfuerzo supremo, agónico, que se hace para ganar en el Olimpo. En los Juegos Olímpicos Helénicos, de nada valía salir segundo. La derrota era permanente. El subcampeón debía ocultarse en el anonimato. Después de 1.500 años procura imponerse la premisa "ganar no es todo, lo importante es competir".