El país quiere el triunfo de Maravilla Martínez
Faltan pocas horas –las más largas– para que Sergio “Maravilla” Martínez (50-2-2/28 KO) pelee de regreso en su país luego de 11 años de ausencia. Quedará sujeto a ello cuando el ampuloso anunciador americano, Michael Buffer, lo presente en el cuadrilátero (con techito, por si llueve) instalado en la cancha de Vélez Sársfield. Se ha previsto una nutrida concurrencia en la cita apuntalada para la historia, que si fuera una corrida de toros, serían unas 40 mil almas pidiendo las orejas del cerril adversario, un inglés invicto llamado Martin Murray (25-0-1/11 KO), que trae en su rincón a Ricky Hatton (le ganó a los argentinos Carlos Wilfredo Vilches y Aldo Nazareno Ríos, perdió con Manny Pacquiao y Floyd Mayweather).
“Maravilla” Martínez es el factótum (responsable, dueño y protagonista de una larga función) exponiendo su título de campeón CMB mundial mediano en el enfrentamiento con Murray, quien no arriesga su cetro interino AMB. Con mucho para ganar, se supone que jugará a cara o cruz con un estilo áspero y frontal.
El zurdo Martínez, razonador, imprevisible y fogoso, se fue a España para entrenar en silencio y, al parecer, curó las secuelas de sus lesiones. De ahí, el empeño que pone en proclamar con soberbia la excelencia de su estado: “Me siento rápido, fuerte, poderoso y más grande que nunca. Mi personalidad es ahora aplastante”. Sin embargo… ¿tiene garantizada una victoria fácil?
Dos de los tres jurados nombrados (el mejicano Alejandro Rochin y el venezolano Nicolás Hidalgo) ya trabajaron en peleas de “Maravilla”. El italiano Massimo Barrovecchio dirigió cuatro combates con la participación de boxeadores argentinos.
El semifondo también compondrá un acto imperdible con la disputa a 12 asaltos, por el título plata welter CMB, entre el Nº 1 Carlos “el Potro” Abregú y el canadiense Antonin Decarie.
El público, aún los recién arribados al boxeo, espera hallar valentía en las competencias y transparencias en los resultados. Es una buena oportunidad para mostrar el país, va televisada a muchos puntos del exterior, en una justa correcta y triunfal.

