La fiesta del fútbol
La tendencia de numerosos planteles de fútbol del mundo a organizar animadas y populosas fiestas privadas con mujeres constituye una práctica que muchas veces suele terminar en sonados escándalos.
El fútbol argentino no escapa (está claro que ni intenta hacerlo) a esta tendencia, al punto que para el estudioso del comportamiento festivo de los futbolistas, el sociólogo deportivo Juan Carlos Juerga, la existencia en diversas categorías del fútbol criollo de apellidos como Champagne, Yacuzzi, Alcoba o Gatto (por citar algunos) está revelando que existe una tendencia innata en el medio local a la organización de este tipo de encuentros.
“A nadie escapa que el champagne, los yacuzzi, acogedoras alcobas y bellas señoritas constituyen elementos indispensables para festejar una victoria, un empate (desde hace tiempo también se festejan) o para levantar el ánimo después de una derrota”, asegura Juerga, quien sostiene así que no es accidental que muchos de estos ingredientes de una entretenida velada estén presentes bajo la forma de apellidos en nuestro fútbol.
Sin embargo, el experto sostiene que el fenómeno no es tan nuevo como parece, sino que tiene una larga tradición en el país. En su libro Fútbol y parranda (Ediciones La Partuza, 2009), Juerga revela que ya en la década del ’30 ocurrían estas coincidencias: “En primera división militaban jugadores como Juan Carlos Chantecler, Américo Cabarutti y Irineo Cabarulo y el recordado Roberto Burdel, cuando justamente los futbolistas eran asiduos concurrentes a las milongas y los célebres cabarés porteños de aquellos años”.
Según el especialista, la rutina de muchos jugadores por aquel entonces (cuando no existían las concentraciones) era del entrenamiento al cabaré y del cabaré al entrenamiento, al punto que la célebre sentencia justicialista “de casa al trabajo y del trabajo a casa” enunciada en 1945 estaba dirigida principalmente a neutralizar este desenfreno que amenazaba con sumergir al fútbol argentino en una prematura decadencia.
Sin embargo, la teoría de Juerga es refutada desde la Secretaría de Esparcimientos y Tiempo Libre de la AFA, desde donde se sostiene que esta teoría carece por completo de asidero científico. “Si tenemos en cuenta que en el fútbol argentino es muy conocido el apellido Cambiasso, eso no significa que los planteles de las diferentes categorías sean aficionados al swinger (intercambio de parejas)”, asegura José Lapiensa, vocero de la secretaría.
De la misma forma, el hecho de que en la primera división uruguaya milite Gerardo Vonder Putten (volante de Danubio), o en la liga alemana el rumano Ciprian Marica (Schalke 04), no significa que exista influencia alguna en la elección sexual de los futbolistas charrúas o alemanes, agregan.
Sin embargo y pese a que la refutación a las teorías de Juerga surgió de la propia AFA, la luz de alarma se encendió en el edificio de la calle Viamonte, y se convocó una reunión de urgencia del Comité Ejecutivo para evaluar la cuestión. Como conclusión general y hasta tanto se compruebe fehacientemente que los apellidos influyen de manera decisiva en el comportamiento de planteles, los principales dirigentes afistas aprobaron la moción de promocionar a jugadores con apellidos que tiendan una conducta menos festiva y más ligada a la contemplación y a lo espiritual.
En ese sentido se recomendaron que jugadores como Monasterio, Monje, Sacristán, Obispo, Papa, Iglesias, Dos Santos, Santillo, De Jesús y otros por el estilo sean ubicados siempre entre los titulares o suplentes, “como una forma de neutralizar a los que supuestamente inducirían a las partuzas”, aseguró el directivo de un club cuyas finanzas padecen las consecuencias de los festejos.
“No pretendemos que los planteles participen de procesiones o practiquen ayunos de purificación porque ese no es el sentido de esto, pero al menos nos conformamos con que los jugadores les aflojen un poco a los placeres mundanos”, agregó el informante.
Conclusión: hay que distinguir entre la fiesta del fútbol y las fiestas de los futbolistas, porque como decía don Alfredo Zitarrosa, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Colgados de la tabla
“Si descendemos hay que colgar a todos los jugadores”, anunció el presidente de Real Cartagena de España, Francisco “Paco” Gómez, equipo que está cerca de bajar a la tercera categoría del fútbol ibérico. Si bien no se sabe si la decisión fue ratificada por la subcomisión de fútbol de la institución, la razón de Gómez para justificar el ajusticiamiento de los futbolistas es el “escarmiento” y no dio más detalles de la ejecución salvo la de “colgarlos uno al lado de otro”.
Semejantes declaraciones obligaron a la Fifa a llevar tranquilidad a “todos los planteles del mundo en peligro de descenso”, al recordar que la utilización de la “horca, la hoguera, el empalamiento, la decapitación, los fusilamientos y cualquier otra forma de aplicación de la pena de muerte para los equipos que descienden fue abolida hace ya bastante tiempo” por la entidad. Este mensaje tranquilizador fue dado a conocer para neutralizar la ola de terror que había comenzado a expandirse entre los planteles comprometidos con el promedio. Además, y en respuesta a un pedido expreso de los familiares de los jugadores de Real Cartagena, el propio presidente de la Fifa, Joseph Blatter, inició las gestiones para evitar que su ajusticiamiento, interponiendo un pedido de clemencia ante el propio Gómez. “Creemos que nuestras diligencias y la presión internacional obligarán a Gómez a indultar al plantel, lo que evitará un momento un tanto desagradable para el fútbol”, aseguraron desde Zurich.

