Estadios encantados
El último partido que disputó Newell's en este torneo, en su cancha frente a Lanús, tuvo una particularidad para algunos espeluznante: apenas iniciado el encuentro, un grupo de fantasmas (luciendo sus clásicas sábanas blancas) se materializó en la cancha y produjo fugaz alboroto antes de esfumarse en unas de las tribunas sin dejar ningún tipo de rastro.
La polémica que quedó flotando en el Coloso Marcelo Bielsa es si se trató de una broma de mal gusto dedicada a Central o si efectivamente fue un hecho paranormal protagonizado por espíritus con ánimo de protagonismo.
Los especialistas en la cuestión están divididos. Por un lado consideran que efectivamente eran sujetos disfrazados, ya que no sólo no flotaban sobre el césped (algunos en realidad se desplazaban pesadamente), sino que por debajo de las volátiles sábanas que lucían la letra "B" se advertían pantalones y camperas, al menos dos de ellas con la sigla NOB (abreviatura de Newell's Old Boys).
Sin embargo, quienes estiman que se trata de un fenómeno que involucró a ocho entes venidos del más allá basan su análisis en la forma en la que entraron y salieron estas visiones de la cancha. "Es evidente que atravesaron el alambrado tanto para entrar como para salir del campo de juego, a lo que se suma que después se desmaterializaron en la tribuna. Estas facultades (atravesar obstáculos sólidos y esfumarse) sólo las tienen los fantasmas, que son inmateriales. Luego, los ocho que entraron a la cancha de Newell's eran fantasmas", razona Juan Carlos Espanto, especialista en apariciones sobrenaturales.
"Ningún hincha de carne y hueso, por más bromista que sea, podría haber invadido el campo y burlar las medidas de seguridad que hoy existen en el fútbol argentino", agregó Espanto.
Lo cierto es que la controversia también alcanzó a los ámbitos dirigenciales, ya que desde algunos sectores se consideró que "fantasmas o no, se trató de una invasión de campo y Newell's debería ser sancionado".
En este sentido, un vocero del club rosarino consideró que en realidad hay "un vacío legal", porque el artículo 80 del Reglamento de Transgresiones y Penas de la AFA establece que habrá sanciones al "club cuyos socios, parcialidad o público partidario" invadieran el "campo de juego", pero no dice nada sobre una incursión de fantasmas, por más que sean "partidarios".
En cuanto a qué hacer de ahora en más para evitar la reiteración de este tipo de correrías de tintes paranormales, desde la AFA se aseguró que por el momento se está estudiando detenidamente el caso para determinar si se trató efectivamente "de un fenómeno paranormal" (la postura defendida por Newell's). En caso de que lo sea, se girará el expediente a la Secretaría de Encantamientos, Exorcismos y Conjuros de la entidad, para que se aboque de inmediato a resolver el problema.
"Hasta el momento los fantasmas de la B se manifestaban en las tribunas, solos o en grupo, pero de forma inofensiva y sin causar problemas, en partidos jugados por equipos con riesgo de descender, pero lo ocurrido en Rosario puede llegar a determinar que les apliquemos el derecho de admisión", anticipó José Ghostbuster, titular de la secretaría.
Esta tarea sin embargo no es muy sencilla ya que los controles normales no pueden identificar espectros si estos no se manifiestan en los accesos. Se hará necesario utilizar detectores de fantasmas (también llamados detectores de campos electromagnéticos), y entrenar a quienes los usen para que no entren en pánico y abandonen el puesto a los gritos cuando se prenda alguna luz en los aparatos, .
"Tendremos que conseguir gente con coraje y sangre fría, o de la contrario contratar espiritistas, es decir gente con capacidad para ver espíritus, para que se ubiquen en los accesos", agregó el Ghostbuster.
Mientras la controversia sigue su curso, ya se viene el nuevo torneo y el fantasma de la B, cuya existencia está probada, ya empieza a intranquilizar el sueño de muchos hinchas.
Les pone el cuerpo a las prediccionesMientras buena parte del mundo se pregunta qué pasó con el gigantesco cerdo profeta ucraniano Funtik, de quien se aseguraba era el heredero del Pulpo Paul, legendario oráculo tentacular del Mundial de Sudáfrica, los franceses la cortaron de raíz con moluscos, porcinos, asnos y cualquier otro espécimen clarividente, y directamente consagraron como adivina a una exuberante modelo, Virginie Caprice, quien predice los resultados de la Eurocopa anotándolos con marcador en sus pechos.
Si bien debido al soporte, después de contemplar los vaticinios muy pocos los recuerdan con claridad (en realidad ningún simpatizante tiene idea de si le acierta o le pifia a los partidos), su método predictivo es decididamente más atractivo, esperado y festejado por los hinchas que la tensa ingesta de sardinas del recordado octópodo, o la contemplación de una palangana con agua del no menos célebre Nostradamus.
En cuanto al destino del promocionado cerdo Funtik, algunos aseguran que fue quitado sigilosamente de escena porque había "perdido el toque", aunque circula una versión según la cual el porcino anticipó las derrotas de Ucrania frente a Francia e Inglaterra, aciertos que dispararon la ira de los hinchas locales, que lo acusaron de ser el culpable de la eliminación del equipo nacional. Algunos testigos afirman que víctima de una profunda depresión, Funtik habría caído en el alcoholismo.

