“El Pato” Cabrera lo había presagiado
Hace algunos meses, tras ganar el Abierto de la República, "el Pato" le presagiaba a Mundo D lo que se venía: "He estado con algunos problemas que me distraían, pero ya está, todo pasó, y de acá empiezo todo de nuevo. El 2013 va a ser bueno".
Y también marcaba sus aspiraciones bien altas: “Quiero volver a estar en donde estuve hace un par de años”. Y “el Pato”, ese jugador de talento puro y mucho coraje, de origen humilde y destino de grande, reapareció en la cita más importante del calendario y cumplió.
Porque no haber ganado el torneo por muy poco (estuvo a milímetros en algunos hoyos) no le quita los merecimientos que lo pusieron en boca del deporte mundial hasta el último tiro de Adam Scott en Augusta.
Cabrera encaró el Major con un par de ventajas sobre el resto: conocía la cancha y conocía lo que era ganar la prestigiosa chaqueta verde, dos factores que le dieron un plus sobre el resto a medida que avanzaba la competencia y la tensión iba en aumento.
Mirándolo caminar la cancha se podía apreciar la confianza en sus golpes, la paciencia para llevar el marcador, y los aciertos en el green. En definitiva, podía verse al “Pato” en su hábitat. Porque este jugador de origen humilde, talento puro y mucho coraje, impone respeto.
Sobre todo ahora que empezó “de nuevo”, y que sabe que puede volver al sitio de privilegio que tuvo hace un par de años, cuando algunas distracciones lo desviaron de su camino.

