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Por ahora, sólo exhibiciones en Argentina

La presencia de grandes estrellas del deporte mundial sólo para exhibiciones deja en claro que todavía no estamos en condiciones de "pelear por los puntos".

15 de diciembre de 2013 a las 10:20 a. m.
Por ahora, sólo exhibiciones en Argentina
Usain Bolt y Mauricio Macri en Buenos Aires (Foto: DyN).

La presencia en Argentina de grandes deportistas es un hecho saludable, un motivo que merece respeto y debe ser tomado como un capítulo más en el aprendizaje cotidiano.

Tener en nuestra tierra y respirar durante algunas horas el mismo aire que Rafael Nadal, Novak Djokovic, Roger Federer (estuvo en el país en diciembre de 2012) o Usain Bolt, entre otros, es un privilegio. Todo suma.

Las charlas de liderazgo o pequeñas y casi improvisadas clínicas que dieron sirven. Claro que sirven. Pero la atracción que generan estos fenómenos del deporte no pueden tapar el bosque de dificultades que se le presentan a la Argentina para poder verlos en acción real y verdadera.

Una exhibición no es lo mismo que una competencia por los puntos. En ese eje se estira la brecha entre lo que puede ofrecer un gobierno para traer un atleta y mostrarse para la foto y la escasez de recursos y políticas deportivas para entrar de lleno en el plano organizativo mundial.

Hoy, es casi imposible que Argentina pueda albergar una competencia de quilates reales, entiéndase un Mundial de Fútbol, un Mundial de Básquetbol, una fecha de la Liga de Diamantes de atletismo o un torneo ATP que logre reunir a más de dos o tres tenistas top 10.

De momento, con marcada regularidad, en Buenos Aires se juega un ATP 250, que es el más bajo de los cuatro en la escala tenística, integrada además por los Grand Slam, los Másters 1000 y los ATP 500. Para la próxima temporada, Rafael Nadal se comprometió a jugar en Buenos Aires ("estoy ilusionado con compartir una semana de gran tenis con el público"), dijo el español anunciando su presencia en Buenos Aires en febrero. Habrá que esperar si se concreta.

El país también alberga, desde hace cinco años el Dakar, que reúne a un nutrido grupo importante de pilotos de autos, camiones, motos y cuadriciclos.

Y en las últimas dos temporadas, de la mano del rugby, llegó al país el Championship (ex Tres Naciones), que nos permite ver de cerca a Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia jugando por los porotos (aunque Córdoba siga lejos de poder albergar uno de estos partidos).

Después, algunos fines de semana de vóleibol y hockey, a través de sus Ligas Mundiales, pero, se sabe, estas son disciplinas atractivas y de gran desarrollo pero poco atractivas para las grandes masas. Y para el año próximo está anunciada una fecha de las sensacionales motos GP en el circuito de Termas de Río Hondo. Muy bueno todo, pero lejos del protagonismo internacional.

Albergar unos Juegos Olímpicos o un Mundial de fútbol, por ejemplo, exige a las ciudades a montar infraestructuras varias veces millonarias que, hoy por hoy, Argentina no está en condiciones de erogar (o invertir, pensando en lo que se recauda y lo que queda). Por eso, por ahora, disfrutemos de las exhibiciones.