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Tapia, un presidente con “representatividad”

El fútbol argentino quedó en manos de Barracas Central.

31 de marzo de 2017 a las 12:01 p. m.
Tapia, un presidente con “representatividad”

Nadie discute sus contactos con los amigos del poder, ni su cintura política. Tampoco su habilidad para hacerse espacio y ganar un lugar dirigencial remándola desde bien de abajo.

Puede decirse, analizarse y justificarse muchas cosas acerca de la entronización de Claudio Tapia como nuevo presidente de la AFA. Pero su nominación deja al descubierto una realidad dura de aceptar para una entidad vapuleada y en crisis.

¿Qué valores hay que evaluar a la hora de elegir a su máximo dirigente? Uno imagina que la representatividad del candidato. Si uno acepta esta premisa, está claro que los delegados de los clubes que el miércoles consagraron a Tapia como titular de la AFA se sintieron “representados” por él en cuestiones que nada tienen que ver con el fútbol.

¿Cuáles fueron los méritos exhibidos por “Chiqui” para convencer a sus pares y convertirse en presidente? Ser yerno de Hugo Moyano, el secretario del gremio de los camioneros. Ese “oropel” le permitió dejar su oficio de barrendero hasta llegar a la vicepresidencia del Ceamse (un ente que procesa los residuos sólidos de Buenos Aires), para manejar un presupuesto que le permitió ofrecer cargos rentados a dirigentes del ascenso. Desde esos clubes vino el apoyo mayoritario a su candidatura.

En síntesis: Tapia representa a quienes piensan que los cargos se ocupan en base a trenzas, acomodos y al movimiento de dinero del que pueda disponer. Porque la representatividad del “Chiqui” en cuanto al fútbol va en consonancia con su apodo: diminuta. Preside un club sin tradición, sin mayor historia y sin hinchas: Barracas Central. Casi un sello y de gran semejanza a lo que era Arsenal cuando Julio Grondona se atornilló, en 1979, al sillón de presidente desde donde muchas veces urdió políticas junto a Tapia.

El interior perdió otra vez

¿Por qué Barracas Central puede proyectar un presidente, mientras que otras entidades del interior, con muchísimo más historia, arraigo y respaldo popular no logra ni por arrime? Porque todavía en la AFA está enquistado el concepto con que Rafael Aragón Cabrera, ex presidente de River en los ‘70, enfrentó los reclamos del fútbol “chacarero” en pos de un trato igualitario.

“La AFA rigió desde siempre. El Nacional vino mucho después, con equipos del interior en condición de ‘invitados’. No quiero que (ellos) se equivoquen al pretender pasar ahora a la categoría de ‘dueños’ de algo”, dijo en septiembre de 1978 al diario El Litoral.

La estructura de AFA sigue siendo unitaria ante un interior que sólo se pintó la cara en los ‘70, hasta que Grondona los “descabezó” con una resolución, la 1.309, que resultó una simple migaja.

Barracas Central no representa más, por ejemplo, que Las Flores, Argentino Peñarol o Las Palmas. Pero está en Buenos Aires, donde no sólo atiende Dios, sino también el gran negocio del fútbol.