El sorteo, el primer rival de la Copa del Mundo
Este viernes se conocerán cuáles serán los primeros tres rivales de cada una de las 32 selecciones que participarán de la competencia.
No lo dude: el Mundial empieza hoy. Por más que ningún jugador se ponga los cortos y que la transpiración sólo corra a causa de la ansiedad o los nervios, el sorteo es el primer obstáculo al que se enfrentan los 32 seleccionados en la competencia.
Es que el azar juega un papel trascendente y muchas veces determinante. La ecuación es sencilla: para ser campeón mundial es necesario jugar un máximo de siete partidos y casi la mitad de esos encuentros (tres), salen del capricho del bolillero. Una primera fase accesible despeja bastante el panorama, mientras que sobrevivir a un grupo compuesto íntegramente por rivales complicados puede ser decisivo para las aspiraciones de cualquier seleccionado.
Un repaso a la historia de la Copa del Mundo ofrece un detalle revelador. ¿Cuál fue el último campeón proveniente del denominado “grupo de la muerte”? La respuesta obliga a remontarse a casi cuatro décadas atrás. En 1978, Argentina “cayó” en la zona más difícil junto a Italia, Francia y Hungría. No le resultó sencillo al equipo de César Menotti ganarse un lugar en la segunda fase, pero el plantel logró sobreponerse exitosamente al esfuerzo y a la exigencia del fixture para alzarse con el trofeo.
Desde entonces, sólo otros dos seleccionados alcanzaron el séptimo partido, pero terminaron derrotados en la final. En 1986, Alemania Federal compartió zona con Uruguay, Escocia y Dinamarca, pero llegó con bastantes complicaciones a la final, donde la Argentina de Carlos Bilardo la derrotó 3-2. En 1994, Italia logró sortear en primera fase a Irlanda, México y Noruega, para rendirse en una final ante Brasil.
Argentina ha tenido suerte dispar en este auténtico “partido de apertura”. Así como en 1998 (Japón, Jamaica y Croacia) y 2014 (Bosnia, Irán y Nigeria) gozó de la fortuna de las bolillas, en 2002 (Inglaterra, Suecia y Nigeria) y 2006 (Holanda, Serbia y Costa de Marfil) supo que entraba al Mundial con el pie izquierdo.
“Para ser campeones hay que ganarles a todos”, es una frase recurrente en esta instancia por aquellos que, seguramente, celebran a escondidas si el bolillero les da una mano.
