Selección: copiar de lo bueno, no es malo
Sin Messi, Argentina debía descubrir su valía. La ayudó una Italia aún de vacaciones, sin la veterana sapiencia de Pirlo, inmersa en una transición que marca época. En su caso, la del casi eterno orden ejecutado con disciplina militar a su actual mensaje, transformado en un intento de más libertad y belleza.Sin Messi, Argentina pareció adaptarse medianamente bien a su propia transición. La que siempre especulaba con el acierto del número "1" para disimular cualquier equivocación, a estar sin él, para buscar una identidad distinta.
Sin “Leo”, Argentina fue un equipo más solidario, aplicado desde lo colectivo, convencido de que su destino en este partido no iba a depender más que de la actitud cómplice y participativa de cada futbolista.
Previendo el futuro, la extensión de ese modo de juego implicaría un mayor compromiso grupal de sus ases (Messi, Agüero, Higuaín y Di María) para sostener una propuesta que siempre dependerá de sus inspiraciones para resolver cada partido.
De no hacerlo, Argentina, con abundantes individualidades sobresalientes en el más alto nivel mundial, podría volver a tropezar con una goleada como la que le produjo Alemania en el mundial de Sudáfrica, o con las frustraciones en las últimas copas América (en todos los casos, con Messi, incluido).
La historia de los mundiales ha demostrado que, aún con todos los matices que pueden ofrecer una o más estrellas, lo que verdaderamente triunfa al cabo de 7 partidos es el equipo. Lo hizo Brasil en Corea-Japón 2002 con Rivaldo, Ronaldo y Ronaldinho; lo concretó España con Xavi Hernández, Fábregas, Iniesta, Villa y Fernando Torres; y lo consiguió Argentina en 1986, tal vez la expresión más dependiente de un solo jugador, pero la más convencida en México de que el trabajo y el orden de todos, lejos de anular al mejor del mundo, lo potenciaban.
Ante Italia, sin el rosarino, Argentina actuó un poco más como equipo. Ayer fue Maradona; hoy es Messi. Las situaciones y los protagonistas son demasiado parecidos como para que la historia no pueda repetirse. Copiar de lo bueno, no es mal consejo.

