Otra mirada sobre el Belgrano-Talleres: las "buenas ofertas" de julio
Jorge Ghiso tiene materia prima y tiempo para armar un equipo sólido. En Belgrano es un bien preciado contar con la experiencia de Olave, Aveldaño y Farré.
La pretemporada es tierra de oportunidades. Son huecos en una agenda en los que se cuelan sueños de muchos que quieren volver a empezar, de otros que continúan firmes y también de algunos que empiezan a ver el ocaso en el horizonte. Lo primero les cabe a los jugadores de Talleres. Ya sea para Rodrigo Chávez, Carabajal, Barrionuevo, Díaz o Álvarez, como una oportunidad para reivindicarse después de un año para olvidar, o para quienes sumarán en barrio Jardín una jalón en sus trayectorias deportivas.
No fue mala la presentación albiazul a pesar de la derrota en el Kempes. Con la mesura del caso y con el impacto de una primera imagen, se puede asegurar que satisfizo las expectativas de su público.
"En Talleres todos sus hombres mostraron un buen manejo del balón, y un oficio inocultable en algunos que ya llevan años en competencia"
Todavía no se puede hablar seriamente de una prestación colectiva. Después del primer ensayo en San Jorge, el clásico ante Belgrano fue la primera prueba de envergadura que afrontaron los hombres de Jorge Ghiso. En líneas generales, todos sus hombres mostraron un buen manejo del balón, y un oficio inocultable en algunos que ya llevan años en competencia. Fue prolija la prestación conjunta de Herrera y Bovaglio, aunque el primero falló en la marca a Aveldaño en el segundo gol celeste. En el medio campo, Julio Mozzo dejó su sello de esfuerzo como en cada equipo en el que jugó, teniendo a su lado a Patricio Rodríguez, de buen tranco y espíritu solidario, quizá el mejor aporte individual en ese partido, e Ivo Chávez, que insinuó más de lo que concretó, pero que dejó la imagen de tener un excelente potencial técnico.
El final se reserva para los extremos. Costa falló demasiado para las pocas oportunidades en la que Belgrano lo exigió. Manifestó dudas, una señal opuesta a la de seguridad y confianza que mostró, por ejemplo, en aquel encuentro ante Banfield, en el final de la temporada anterior. Y los zurdos Beraldi y Martínez (uno en la generación de juego y el otro en la definición), cuya ductilidad con el balón los acerca a la esperanza de la tribuna, pero que sus virtudes no les alcanza para tapar la necesidad de contar con otro hombre de área. Victorio Ramis, otro pibe del club, y otro refuerzo podrían cubrir esa carencia.
A Jorge Ghiso le cabe la responsabilidad de amalgamar tantas buenas intenciones. Tiene materia primera y tiempo para armar un equipo sólido, sin las fallas notorias que se observaron en los dos primeros goles de Belgrano, fotografías idénticas a las que se vieron en muchos partidos del campeonato anterior, y que tantos dolores de cabeza produjeron en barrio Jardín.
Belgrano fue un ganador tranquilo, sostenido en una manera de jugar conocida, que por ahora busca recrear con los intérpretes de siempre y con renovados aportes de sus mismas entrañas.
"Es un bien preciado para cualquier equipo tener la contención de la experiencia en Olave, Aveldaño y Farré"
Es un bien preciado para cualquier equipo tener la contención de la experiencia en Olave, Aveldaño y Farré, algo que en Alberdi afortunadamente se valora, y la presencia de Pereyra, que aunque solo, nunca deja de generar temor y alguna jugada en la que puede demostrar sus ambiciones de goleador.
Los jóvenes ya no tan jóvenes reiterarán el pedido de mayor protagonismo. El entrenador Ricardo Zielinski puso en cancha a medio equipo formado en las divisiones inferiores del club (Saravia, Barrios, Álvarez, Parodi y Pittinari), sin contar a los que presumiblemente se agregarán más en este semestre de transición.
Precisamente este período de invierno y el resto del semestre serán quizá un espacio de envidiable aprovechamiento para quienes, desde su individualidad podrían lograr que en el futuro a corto plazo, Belgrano no piense tanto en traer más refuerzos y pose definitivamente su atención en aquellos a los que ha formado desde pibes.
En estas instancias, “los chicos del club” tienen la palabra. Son las “buenas ofertas” que impensadamente surgen de las insólitas programaciones de la AFA. No es cuestión de ver solamente las cosas malas en las decisiones de Don Julio.
