Nada más que un sueño
Los jugadores celestes saben que la gran virtud del equipo, más que sus individualidades, es su solidez casi granítica, poco habitual en la volatilidad que presentan todas las estructuras del fútbol argentino.
Se sabe: formaciones que no se recuerdan; clubes grandes que suben y bajan; técnicos que rápidamente son desahuciados; presidentes, sospechados y expulsados; desde hace mucho tiempo lo efímero trasciende incluso el cortoplacismo porque ya nadie tiene paciencia.
Amparado por las imprescindibles buenas campañas, el equipo de Ricardo Zielinski se deja llevar por un estilo que le ha dado tranquilidad y que lo ha llevado por aguas calmas y seguras.
Sin embargo, el triunfo en Rafaela parece haber agitado la fantasía. Cuando se han disputado cinco fechas del Torneo Final, a tres puntos del heroico pero impredecible Colón, Belgrano es el único equipo invicto y el más goleador, parte de los motivos por los cuales sus hinchas evalúan con optimismo sus chances en este certamen. La otra gran causa es la paulatina evolución (aun con intermitencias) que ha tenido su juego.
De aquel recordado Belgrano que se abstraía de cualquier lirismo, se apretujaba en su arco y salía rápido en contragolpe para sumar puntos y consolidarse en Primera División, ha dado lugar a un equipo más libre, más seguro, más ambicioso y, aunque sin alardes, estéticamente más atractivo.
DuroSe comprobó ante el duro Atlético y en dosis espaciadas en todos los partidos que ha jugado hasta el momento. El gol de Pittinari lo refleja. El toque corto, rápido y coordinado entre sus hombres y la inspiración individual ya no son una rareza, son los elementos con que cuenta para poner a cualquiera de sus jugadores frente al arco y en contacto con la red.
El duro, esforzado y limitado Belgrano del segundo semestre de 2011 y de todo 2012, se encargó de poner los cimientos del proyecto; la actual versión se recuesta en aquel sacrificio para empezar a elevarlo y se apoya también en otros factores igualmente importantes para potenciarlo: el desgastador calendario de San Lorenzo, Arsenal, Vélez, Newell’s y Lanús en la Copa Libertadores por la intensiva competencia anterior al Mundial y la notoria paridad de los números y los rendimientos en este campeonato invitan a la ensoñación.
A propósito, ¿Belgrano tiene chances de salir campeón? El ejercicio de la prudencia invita a recurrir, entre otros ejemplos, a la misma paridad entre los equipos para atenuar cualquier efervescencia. Como se dice en la tribuna: al equipo no le sobra nada y puede ganar o perder con cualquier adversario.
En ese dato siempre se apoyaron en los vestuarios de Alberdi para enfrentar cualquier soplo de exitismo. Por eso el discurso será el mismo.
La versión cordobesa del "paso a paso" de Reinaldo Merlo se instalará ante cada buena actuación y en cada victoria. Se dirá permanentemente que el camino será largo y complicado. Pero también es cierto es que esta vez no parece tan minado como otras veces.

