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Belgrano tiene un gran desafío hoy en su debut en la Sudamericana. Instituto, Talleres y Sportivo también tienen retos relevantes.
Se abre la primera gran puerta para Belgrano. La escena internacional le plantea un salto de calidad a tono con el nivel de la Copa Sudamericana. Y un trance de ida y vuelta con Vélez Sársfield que admitirá menos errores y exigirá más virtudes de los habituales.
En ese sentido, el equipo de Zielinski deberá recuperar la imagen de equipo sólido, casi infranqueable, que paseó en el último Torneo Final, y más allá, desde que volvió a jugar en la máxima categoría. Esa solidez, que le valió reconocimiento público, aunque deficitaria en su contacto con la red adversaria, deberá ser la base sobre la cual proyecte sus ambiciones.En ese plano no son buenos antecedentes los cinco goles recibidos en las dos primeras fechas del torneo Inicial. Ese detalle, de mantenerse, limitaría sus chances si es que no aparece el poder de gol que tanto se hace esperar. ¿Podrá Belgrano recuperar esa contundencia de la que hizo gala aun con pocas llegadas al arco rival?
¿Resurgirá el "Picante" Pereyra como en su mejor época? ¿Volverá a tener el equipo esa practicidad táctica que desconcertaba en el medio campo a quien lo enfrentaba y lo hacía arrodillar con sus escasos, pero certeros golpes?Bien puede decirse que la Copa Sudamericana es el compromiso festivo de un equipo que ha hecho las cosas bien desde antes de subir a la elite del fútbol. Es el comienzo de una competencia que de por sí es una celebración, y que puede durar lo que un rin raje, o que saltando obstáculos se puede estirar hasta el 11 de diciembre, fecha de su finalización.Esta atractiva participación tiene también sus advertencias. Más de un equipo, atraído por las luces y la jerarquía que supone este certamen, ha descuidado el curso doméstico, a tal punto de haber zozobrado o pasado apuros con los promedios de descenso. Belgrano deberá, inevitablemente, dosificar hombres y esfuerzos para no naufragar.Antes y luego de la gala de esta noche en Alberdi, se abre el abanico para el resto de los equipos cordobeses: el entusiasmo de Sportivo Belgrano se traslada a Parque Patricios luego de su triunfo inaugural. Frente a Huracán será su primer gran trance, el que puede ser una buena medida para evaluar el alcance de su propuesta.
Casi a la par de Belgrano, Instituto, ya con el equipo completo, sin inhabilitados, tendrá una segunda oportunidad para atenuar con un buen resultado un comienzo exigente. Dos partidos de visitante suenan como exámenes demasiados severos para un equipo en plena formación, por una total renovación de hombres. Frank Kudelka insistirá con la premisa del todo o nada, de la especulación restringida por el único argumento de salir a ganar y de no pensar en otra cosa.
Cierra la ronda Talleres, quizá apichonado tras una derrota impensada en la Copa Argentina, golpeado por avatares tristes e inesperados (el difícil momento de Juan Pablo Avendaño), algún entuerto interno (la situación de Gabriel Carabajal) y el desmenuzamiento lento y no exento de pifias y de recules, en el armado de un equipo que tiene alternativas a las que hay que encontrarles su mejor lugar para luego potenciarlas. Douglas Haig, con sabor a mostaza, envuelto en cábalas, tratará de prolongar su resurgimiento que le permitió mantener la categoría, de la mano de Reinaldo Merlo, su peculiar técnico. El menú luce demasiado atractivo como para no probarlo.

