La selección argentina insistirá hasta que madure el fruto
Comienza para Messi, y para el equipo de Martino, una etapa llena de desafíos. Siempre, con la disposición a conseguirlo todo.
Lionel Messi ya sabe desde los 16 años que en esta época empieza la estación de las emociones fuertes. No es el lapso lleno de papeles, trámites y más burocracia que de agosto a marzo le presentan habitualmente la liga española y las primeras instancias de la Liga de Campeones de Europa.
Cuando en Europa la primavera da sus primeros pasos, y ya sin verse apremiado, su equipo mira la imagen chiquita de Real Madrid y Atlético de Madrid en el espejo retrovisor, cuando faltan ocho encuentros para terminar la liga doméstica.
No es posible imaginar un colapso catalán que les permita descontar 10 puntos sobre 24 posibles a sus jerarquizados escoltas. El sexto título local en los últimos ocho años está al alcance de su mano.
Tamaña distancia supone un obstáculo menos. La Liga, un premio casi siempre dirimido entre merengues y culés, y la ocasional aparición de un tercero (Atlético, Sevilla, Valencia), tendrá un carácter casi protocolar hasta su finalización.
De conseguirla, este Barcelona seguirá agrandando su leyenda, tanto como lo sigue haciendo su mayor exponente, Lionel Messi. A punto de terminar el aseo de su patio, "la Pulga" y su equipo va a la conquista de su quinta "Champions" europea, la que le permitiría igualar al otro gran mito del fútbol español, argentino como él, Alfredo Di Stéfano.
Esa probable que esa consagración servirá para establecer más coincidencias en la extraordinaria vida deportiva de ambos.
“La Saeta”, jugador de Huracán, River, Millonarios de Colombia, y finalmente Real Madrid, en las décadas de los ’50 y los ’60, no pudo conseguir ningún título mundial, aún siendo junto a Pelé un jugador que marcó una época.
El astro rosarino, un baluarte inigualable, suscriptor de otro momento casi insuperable, gestor junto a Cristiano Ronaldo de uno de los duelos individuales más ricos de la historia del fútbol, transita a los 28 años por la misma senda, aunque lejos está de rendirse mansamente a su curso.
SelecciónPor el contrario, cuando aún le quedan varias temporadas en el más alto nivel, pero con el riesgo del inevitable deterioro físico, Messi intentará, cada vez que se ponga la celeste y blanca, sumar alegrías, y por supuesto (y sobre todo), la corona que le falta.
Fiel a sus modos, sin vehemencia pero tratando de subrayar sus palabras, Leo ha sabido decir que cambiaría buena parte de su mundo de alegrías cotidianas por el golpe de luz que lo deje extasiado aunque más no sea una vez ante una Copa del Mundo.
Con ese propósito Messi y sus compañeros se expondrán el jueves frente a Chile en el estadio Nacional de Santiago. Y lo mismo sucederá cuando vengan a Córdoba para enfrentar a Bolivia el martes de la semana próxima.
Por ese motivo, seguramente se observará una Argentina decidida, apurada por los números pero más por tantas primaveras sin flores ni perfumes.
En el Kempes, y según el resultado en la capital trasandina, la disposición podría estar condicionada por la urgencia del triunfo.
No sin atender que por su sexto lugar en las eliminatorias Argentina en estos días está fuera del Mundial de Rusia, Messi y sus compañeros de selección coinciden en que eso podrá revertirse en el tiempo, por lo que su meta inmediata es ganar quizá el punto intermedio entre una copa mundial y un certamen de entrecasa, la Copa América del Centenario.
Será lógico pensar entonces que la disposición de la selección del “Tata” Martino será total, más allá del espíritu competitivo de sus integrantes. Aquí y allá las emociones fuertes llegan en estos meses. Y como en toda época de cosecha, “la Pulga” y los suyos andan dando vueltas tratando de encontrar el mejor fruto.