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La altura taladra, pero no perfora

Mirá el análisis de Enrique Vivanco en la previa de Bolivia-Argentina.

26 de marzo de 2013 a las 10:19 a. m.
La altura taladra, pero no perfora
Alejandro Sabella. Para el partido de hoy en la altura de La Paz, el DT argentino desempolva la línea de “5”. // Foto: DyN

Para la selección de Bolivia, la altura de La Paz ya no es confiable. Ya no escudriña sobre mentes débiles y físicos maleables para golpearlos en sus flaquezas con dolores de cabeza y falta de oxígeno. Ya no es infalible en la tarea de endurecer músculos y provocar ahogos. El equipo del regresado vasco Xavier Azkargorta, artífice de la clasificación boliviana al Mundial de Estados Unidos 1994, ha dejado ocho puntos de 15 posibles en su tierra: tres contra Colombia, otros tres ante el equipo chileno cuando era dirigido por el argentino Claudio Borghi y dos en el empate ante Perú. En cambio, pudo vencer con autoridad a las selecciones de Paraguay y de Uruguay.Desde aquel triunfo épico de la selección fantasma de Mario Alberto Kempes hasta el inédito traspié 1-6 con Diego Maradona como entrenador, los 3.605 metros de altura de La Paz han sido para el fútbol argentino una especie de bestia negra, que sin solapas y a voz de cuello, se puso al lado de Bolivia para ayudarlo a ganar. De los malos síntomas que produce en los visitantes, hubo detractores vehementes como Daniel Passarella, cuya frase "la pelota no dobla" llevó cargado el veneno de la frustración en las alturas inabordables de Quito y La Paz, o defensores de igual calibre, como el mismo Maradona, quien se puso al público de su lado al defender el aire paceño en las vísperas de aquella única e histórica goleada boliviana.

En medio de Passarella y Maradona parecen instalarse el discurso y los procederes de Alejandro Sabella. "Pachorra" sabe que en las últimas tres eliminatorias sus antecesores han repartido resultados con absoluta equidad con sus adversarios de esta tarde: los muchachos dirigidos por Marcelo Bielsa consiguieron un 3 a 3 con gusto a hazaña; los ligeritos y de buena recuperación que puso José Néstor Pekerman festejaron un 2 a 1 y, finalmente, el citado tropezón con resultado tenístico en la gestión de Maradona.Sabella sabe por experiencia que la altura taladra, pero no perfora, sobre todo el ánimo de aquellos que se posicionan con convicción para enfrentarla, pero que para que esa predisposición no claudique necesita reforzarla con una distribución táctica más defensiva, que en lugares menos "enrarecidos" resultaría innecesaria. Aparecerá, entonces, la desempolvada línea de "5", que buscará actuar de moderadora entre el afán boliviano y la mesura argentina.

Sabella recurriría a su exdirigido en Estudiantes, José María Basanta, actual defensor de Monterrey de México, que, por la habitualidad de jugar en los 2.600 metros de altura en aquella región, puede ser un buen compinche de Hugo Campagnaro y Ezequiel Garay en el último eslabón de la zaga (Federico Fernández quedó desafectado ayer), que tendrá como expresión por el costado derecho a Gino Peruzzi y a Clemente Rodríguez por el izquierdo. Sebastián Domínguez sería la alternativa si el seleccionador no se juega por Basanta.

A tono con esta defensa nutrida y aguerrida, la figura en el centro del campo de Javier Mascherano se vuelve imprescindible. Sabella mantendría esa coherencia al instalarle a Ever Banega y Ángel Di María como laderos.

El cordobés Pablo Guiñazú, un todoterreno de mil batallas, por izquierda, y Maximiliano Rodríguez, ya más veterano pero con una dinámica parecida a la que lo llevó como titular a Alemania 2006, por derecha, son posibilidades.

Este esquema dejará un poco más aislados, pero liberados de cualquier compromiso de marca, a Lionel Messi y a quien lo acompañe: casi seguro será Rodrigo Palacio, y Franco Di Santo (ex Audax Italiano de Chile y Chelsea, Blackburn Rovers y Wigan de Inglaterra) será opción.

Más como definidor que como generador de jugadas, "la Pulga", sin mucho desgaste físico, podría ser tan determinante como en el llano.

Para los puristas, esta imagen más asociada al pico y a la pala no seduce; los amantes del pragmatismo lo analizan lógico. Las vertientes de las que abreva el fútbol probablemente suavicen esa eterna colisión si el resultado es favorable. Una victoria dejará a Argentina casi con los dos pies dentro de Brasil. Será un buen motivo para postergar la polémica.