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Estadio Mario Alberto Kempes: hubo de todo en la casa de todos

Fue generoso el estadio cordobés. Hizo honor a quien debe su nombre, goleador rico, productivo y desinteresado.

11 de junio de 2013 a las 02:12 p. m.
Estadio Mario Alberto Kempes: hubo de todo en la casa de todos
Las 62 mil personas que vieron el empate entre Instituto y River constituyeron un record para la historia del fútbol cordobés (Foto: Facundo Luque).

Ahora le tocará hibernar al Kempes. Época de frío, de vacaciones y de descanso para el coliseo cordobés, que tuvo un año muy movido y que en las últimas semanas vivió de fiesta en fiesta. Que tendrá su último partido mañana con Talleres-Olimpo, en el que los albiazules gastarán lo que les queda de alegría y felicidad para cerrar una exitosa etapa.Por suerte, la temporada del fútbol destiló más lustre que lastre en el ex-Chateau Carreras. La memoria remite a aquel Argentina-Paraguay de las eliminatorias sudamericanas, en el que estuvo Lionel Messi, el más crack de todos, del que todavía se puede ver su festejo, tras aquel impecable tiro libre y el esfuerzo inútil de Justo Villar, para la victoria argentina por 3 a 1.

Fue el punto más alto de una oferta variada, tan foránea como bien doméstica, que afortunadamente no distinguió alcurnias ni categorías. Estuvieron casi todos, muchos más que antes.

Ascendió Talleres en aquel inolvidable lunes de 60 mil gargantas. Todavía está calentita la fiesta que Belgrano le regaló al destino y a su gente, por este cambio tan venturoso de ruta. Tiemblan las tribunas por aquellos Instituto-River Plate e Instituto-Rosario Central, más de Primera División que de ascenso.

Ni que hablar de los Belgrano-Talleres y Talleres-Belgrano de verano, repartidos en resultados (1 a 0), amistoso el primero, Copa Argentina mediante, el otro, aunque se cuela en el recuerdo del gol de Melano para otro 1 a 0 en el enfrentamiento del invierno pasado.

En su verde césped el cordobés vio a Messi, a Ángel Di María, a Gonzalo Higuaín y al "Kun" Agüero, y también el festejo loco de Argentino Peñarol por su victoria sobre Las Palmas en el torneo del Interior y el 7 a 1 de Libertad sobre El Carmen, que lo terminó de trasladar a la Primera División de la Liga ­Cordobesa.

Hubo de todo en la Casa de Todos en el año futbolístico que termina. Estuvo un campeón mundial, David Trezeguet, mitad francés, mitad argentino, liderando el nervio de River hacia el ascenso. Estuvo la abulia de Lucas Viatri y de muchos compañeros, en aquel Belgrano 3-Boca Juniors 1.

Estuvo “el Tata” Martino, aquel técnico del Instituto de final trunco, hoy consagrado tras su pasado paraguayo y su presente “leproso”, y todavía se puede admirar la estela de los vuelos fantásticos de Julio Chiarini. Pero también hubo tristeza. En aquella noche templada de un domingo de abril, Racing consignaba su vuelta a empezar después de caer en los penales ante Alumni de Villa María.

Entremezclados en todos esos hitos hubo pocos partidos muy interesantes y mucho más para el olvido; partidos con muy poco público y partidos a estadio lleno, partidos con cantos xenófobos y partidos con la familia completa; partido con incidentes en el campo y partidos con alguna violencia en las tribunas.

Fue generoso el estadio Mario Kempes. Hizo honor a quien debe su nombre, goleador rico, productivo y desinteresado. Ofreció sus mejores galas para jueces, diputados, empresarios y tantos otros invitados VIP que no pagan nunca entrada, y las ceremonias más austeras para quienes, saltando entre pocos, juntan las monedas para disfrutar en el Gran Estadio al equipo de sus amores.