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El equipo nacional, por encima de Messi

05 de septiembre de 2016 a las 04:18 p. m.
El equipo nacional, por encima de Messi

Lo que Edgardo Bauza quizá hubiera hecho a través de una mera evaluación individual, se lo facilitaron otras circunstancias. "El Kun" Agüero se lesionó y no pudo venir; Gonzalo Higuaín todavía está viviendo una transición millonaria a la vez que traumática entre Nápoli y Juventus, y tampoco estuvo disponible.Las lesiones y otras cuestiones futbolísticas generaron cambios de nombres, que se tradujeron en las gratas apariciones de Lucas Pratto y de Paulo Dybala, las dos modificaciones más notables en Argentina frente a Uruguay, además, por supuesto, del regreso sin haberse ido de Lionel Messi, desequilibrante en Mendoza como casi siempre. Las otras variantes que se produjeron fueron las presencias de los laterales: Pablo Zabaleta y Emanuel Más.

Al margen de apellidos nuevos o resucitados, el partido ante los orientales fue una buena oportunidad para observar si en el breve lapso de preparación, Bauza había podido “inocular” su mensaje de esfuerzo colectivo, explicado en tantos reportajes con la sencilla frase que invita a sus jugadores a atacar pero también a defender en conjunto y solidariamente.

En realidad, en Argentina pudieron verse varias cosas interesantes, la principal se circunscribió otra vez a la enorme de influencia de Messi, como elemento a veces casi absoluto de desequilibrio. El rosarino fue nuevamente vital, tanto por su gol como por imantar casi todas las atenciones defensivas uruguayas.

Cerca de él, como satélites, estuvieron activos Pratto y Dybala, a veces finos en el toque rápido o en la devolución de una pared, respaldados por las habilitaciones precisas de 20 o 25 metros de Javier Mascherano desde el medio. Con esos atributos, la Albiceleste ganó el clásico rioplatense. Un mérito subrayable por haber jugado con un hombre menos durante medio partido, lo que hizo florecer en parte, y de manera obligada, aquella actitud comunitaria que tanto declama “el Patón” de General Baigorria.

Se agrega que el triunfo, indiscutible, tuvo en las limitaciones ofensivas de Uruguay un elemento que lo justificara. Argentina saltó con éxito un partido difícil ante un adversario siempre complicado, atravesando sin grandes costos una coyuntura impensada (la expulsión de Dybala).

El partido de mañana ante Venezuela plantea interrogantes tal como sucedió en las vísperas del triunfo por 2 a 1 en el debut ante Chile por la Copa América Centenario. Aquella vez, sin Messi, la naturaleza de las individualidades tornó más equilibradas sus participaciones. Di María fue importante; Gaitán, por la derecha y Banega en todo el ancho de la cancha, también, lo mismo que Mascherano y Fernández.

Ausente Messi y su enorme influencia, las cargas se repartieron más equitativamente en Santa Clara, tanto para atacar como para defender. Eso podría suceder en Mérida, si como se supone que por “Leo” ingresará Lamela o Gaitán y por Dybala, Banega o Correa. Ese será el desafío.

Más allá de la importancia del partido, y sin menospreciar la envergadura del rival (último en la tabla de posiciones con un punto), parte de su trascendencia radica en el nivel de respuesta que tendrá Argentina a la ausencia del gran jugador barcelonista.

Hace unos días, Pep Guardiola criticaba la “desaparición” en pleno partido del “Kun” Agüero, ausente e indisciplinado en Manchester City a la hora de ayudar en la recuperación de la pelota. Ese apunte del español quizá grafique un poco los motivos por los cuales Argentina no alcanzó a tener el rendimiento máximo en los últimos 20 años, y del que Bauza está avisado y por el que deberá poner mucho énfasis durante su gestión.

Argentina en las últimas dos décadas ha tenido jugadores sobresalientes, lo que no se ha traducido en resultados y en un nivel de actuación que la ponga, como equipo, por encima del resto. A pesar de lo que diga la Fifa en su cuestionable ranking.

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