El costoso precio del dinero
Belgrano acomoda sus piezas como en un rompecabezas. Se va Martín Zapata y entra Facundo Affranchino; se fue Sergio Rodríguez y otro defensor lo reemplazará; partió Víctor Aquino y lo mismo ocurrirá. El club de Alberdi jugará la Copa Sudamericana, los torneos Inicial y Final y la Copa Argentina. En la próxima temporada tendrá desafíos para divertirse. Instituto volvió a radicalizar su propio mercado de pases. Se fueron muchos, casi todos, y simétricamente produjo una migración hacia Alta Córdoba. Casi un equipo completo se pondrá la camiseta roja y blanca por primera vez en el próximo torneo de la B Nacional.Talleres desanda el mismo camino de la Gloria. Entre los futbolistas prescindibles y los nuevos desafíos de una categoría superior revuelve la olla con ansiedad y ahínco para obtener un producto acorde a las necesidades de su masiva audiencia.Sportivo Belgrano está tomando conciencia a puro golpe en el mentón del deshumanizado profesionalismo. No alcanzó a sentarse a reflexionar sobre su logro cuando manos rápidas y volátiles le arrebataron algunas de sus más preciadas joyas: Luciano Mazzina tiene todo listo para partir hacia ¡Central Norte de Salta! Y Rodrigo Barucco acordó su vinculación con Instituto.La vorágine y el fárrago informativos obligan a decir y a desdecir noticias, a ratificar y a rectificar, a escuchar y a pronunciar nombres que frustran o generan esperanzas en los hinchas. Estos se ilusionan. Querrían tener a Lionel Messi en el equipo y monopolizar vueltas olímpicas. Sin excepción. Ese movimiento de jugadores que buscan su mejor destino se produce en un ámbito liberal, en el que los préstamos, los trueques, las compras y las ventas gobiernan sin control ese mercado, en el que quien pide trata de sacar la mejor tajada y el que ofrece, muchas veces, no mide la consecuencias de sus acciones porque sus bolsillos, ese espacio tan caro, delicado y privado de las personas, no entran en el juego de la oferta y la demanda. En esta época del toma y traiga que genera conflictos entre representantes y dirigentes y entre clubes que se quitan los jugadores, por citar un par de ejemplos de controversia, la AFA (como siempre lo hizo) no advierte sobre los claros signos de imprudencia en el manejo del dinero y las previsibles e inmediatas repercusiones en las economías de los clubes.Por eso, y sin existir un mínimo patrón de conductas, surgen las preguntas: ¿de dónde sacará plata un club que milita en una categoría semiprofesional (Central Norte de Salta en el Argentino A), que genera pobres recaudaciones y largos y costosos viajes, para pagar a una figura de un equipo de la B Nacional? ¿De dónde surge el dinero en Instituto tras una temporada pobrísima y en la que las erogaciones superaron largamente a los ingresos? ¿Talleres, todavía en estado de quiebra, tiene espaldas en su Fondo de Inversión para soportar la muy buena cantidad de refuerzos que lucirá su plantel? ¿Belgrano dependerá de la venta de Lollo o de Melano para no entrar en déficit?Son los temas que casi siempre están detrás de los apellidos, cuyo nivel o lustre muchas veces impide ver las cosas importantes del fútbol. Tenerlo a Messi me dará alegría, pero ¿perjudicará económicamente a mi institución? El hincha primero alienta o se enoja y después piensa. El dirigente actúa muchas veces como hincha o piensa demasiado en el hincha a la hora de armar un plantel. Un buen sinceramiento de ambas partes ayudaría a fijar medios razonables para lograr objetivos prudentes y alcanzables. Así no habría tantos equipos con pinta de campeón en instituciones con cimientos de cartón y estructura de madera.

