Argentina cerró un año positivo
Fue un año positivo para Argentina. Aun sin desplegar el mejor fútbol, fue subcampeón en Brasil 2014. Cambió de esquema en pleno campeonato y siguió avanzando. Y su disciplina dentro y fuera de la cancha fue inmejorable. La tutela de Sabella fue amplia, clara y contenedora.
Con Martino, obvio, el discurso cambia, pero no se radicaliza. Enfrenta el desatino de pruebas apenas después de un mundial ("Estos amistosos son al pedo", graficó Ángel Di María) con un mesurado espíritu renovador. Convoca, contiene y ofrece una manera de jugar que no difiere de la propuesta creativa y desestructurada de Sabella, salvo la que el equipo expuso ante Holanda y Alemania.
La Copa América en Chile servirá para que cada amistoso en 2015 tenga una evaluación distinta porque la motivación será superior.
Messi quiere ganarla, ya lo dijo. Y los demás, también. ¿Los motivos? Uno: estímulos propios. Otro: las vitrinas de la AFA han juntado demasiado polvo desde que en 1993 salió campeón en Ecuador. Sacando las medallas olímpicas, su último éxito importante.