Cuando el DT mejora al jugador
“Bielsa mejora al jugador”. El concepto sobre el actual entrenador de Athletic de Bilbao pertenece a Claudio Caniggia, alguien que fue dirigido por “el Loco” en la selección (en un estado elemental, antes de quedarse sin energía) y que antes había sido orientado por Griguol, Bilardo, Passarella y Basile, entre otros.
Y ese concepto es el que distingue a la mayoría de los técnicos que tienen la marca del “Loco”, por haber sido dirigidos por él, como dos de sus alumnos más aventajados y quienes también tuvieron a Instituto de laboratorio: Gerardo Martino y Darío Franco.
“El Tata” mejoró a varios en aquella formación de 2000/01. Walter Jiménez y Jorge Cervera dejaron de ir siempre a la misma velocidad para darle pausa al equipo y hasta le hizo entender a Daniel Jiménez que serían tan importantes sus goles como sus asistencias.
Amato fue el caso testigo y el compañero de dupla ideal. En este Instituto, más allá de los rapiditos (Videla y compañía), se advierten cambios en Gagliardi y Canever. El primero se transformó en un volante con gol. Cuando sube, hace daño y cuando marca, no golpea. Canever también pasó a ser elemento de sorpresa.
Aquel Instituto de Martino y este de Franco se parecen en eso de enriquecer al jugador. Es la consecuencia de planes que priorizan la pertenencia al juego del jugador. Y eso lo obliga a dar su mejor respuesta técnica. Aunque cueste, la mejora será personal y también colectiva.

