Creer en Balotelli o reventar
Si bien el delantero italiano Mario Balotelli tuvo menos gravitación que los banderines de los córners en la reciente final de la Eurocopa contra España, nadie puede negar que se las arregló para figurar en la historia de ese partido gracias a haber formulado una de las más formidables predicciones futbolísticas de los últimos tiempos: anticipó, ni más ni menos, que España le iba a hacer cuatro goles a la selección azzurra en el choque decisivo.La predicción ocurrió minutos después de la victoria de Italia sobre Alemania precisamente con dos goles de Balotelli, cuando recién salido de los vestuarios el goleador (seguramente en estado de trance) dijo: "Contra España espero hacer cuatro, no dos".
“Es evidente que Balotelli tuvo una visión, no sabemos si se concentró en una bola mágica ni queremos saberlo (sobre todo porque recién salía de las duchas), pero lo cierto es que sabía que los españoles le iban a hacer cuatro goles a Italia y él debía hacer otros tantos para su país. Lamentablemente, el técnico italiano Cesare Prandelli no tomó en serio la profecía o a Balotelli (o a ambos), y le costó caro”, asegura la experta en adivinaciones y mensajes del futuro, Clara Bola de Cristal.
Para la especialista, Italia debería haber tomado recaudos en el fondo, como por ejemplo colocar distintos tipos de trampas en los alrededores del arquero Gianluigi Buffon, para evitar las constantes infiltraciones ofensivas de los españoles. “Si Silva o Iniesta llegaban a pisar una buena trampa dentada para coyotes al comienzo del partido, después lo habrían pensado dos veces antes de seguir incursionando en el área italiana”, afirmó Bola de Cristal.
En coincidencia con esta consideración, los especialistas en técnicas de disuasión deportiva consideran que este tipo de artefactos utilizados desde siempre por los cazadores furtivos es ideal para contener ataques dentro del área en el fútbol porque, al no existir contacto físico entre el delantero y el defensor, no hay penal, ni tarjetas de ningún color.
Además, su efecto no se limita a causar dolor y algunas lastimaduras menores entre los delanteros, sino que tiene consecuencias psicológicas devastadoras incluso entre los atacantes más osados.
Desde la cátedra del arte de la defensa en el fútbol también se estima que Prandelli debería haber recurrido a las antiguas técnicas de los gladiadores del circo romano para frenar a la Furia española.
“Un defensor que bien podría haber sido Giorgio Chiellini, provisto con los implementos de un reciario (gladiador armado con red y tridente), podría haber sido muy útil para frenar a Jordi Alba en el segundo gol”, consideró un experto. Sin embargo, nada de esto se implementó, ya que lamentablemente para los italianos su cuerpo técnico no tuvo en cuenta lo que Balotelli había anticipado.
“No se puede culpar a Prandelli, ya que es muy difícil creerle a un jugador de color con una diminuta cresta dorada como único arreglo capilar. No se puede pensar que un adivino tenga esa imagen, ya que uno tiene un concepto más recatado de estas personas”, afirmó una fuente de la delegación italiana que trató de explicar por qué no se tomaron los recaudos después semejante preanuncio.
De todos modos, y si bien muchos intentan equiparar las situaciones, la afirmación de Cristiano Ronaldo de que iba a convertir el penal contra España en caso de haber tenido que patearlo en la serie definitoria, no tiene validez profética sino hipotética y en consecuencia no se puede compararse con el augurio de Balotelli.
Como se recordará, el portugués no llegó a ejecutar porque sus compañeros se encargaron de perder el partido antes de que le tocara el turno para patear, lo que habría generado en Ronaldo la idea de la existencia de un complot para perjudicarlo. “Ser el más carismático, hermoso, rico y talentoso jugador portugués de todos los tiempos genera este tipo de contratiempos. Si fuera un achaparrado poco agraciado como Messi, esto no habría sucedido”, habría asegurado el astro en la intimidad.
En materia de predicciones futbolísticas, tal vez pocos alcancen la credibilidad de la que gozó en vida el pulpo Paul, el molusco vidente que vino de las profundidades oceánicas.

