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Todo lo bueno y todo lo malo

Riquelme reapareció con todo su talento y, también, con toda su pólvora verbal: sorprende con los pies y cuando declara contra alguien.

10 de agosto de 2014 a las 10:16 a. m.
Redacción La Voz
Todo lo bueno y todo lo malo

A los 36 años demostró que está más vivo que nunca. Más vigente que nunca. Juan Román Riquelme debutó con la camiseta de Argentinos Juniors y lo hizo de la mejor manera. Además del gol del triunfo frente a Boca Unidos, tiró algunos lujos que las tribunas del estadio Diego Armando Maradona ovacionaron.

Los hinchas lo fueron a ver a él. Y el "10" hizo lo que mejor le sale con los pies, con la cabeza, con todo su cuerpo lleno de talento. La magia está intacta. Su derecha también. El imán con la pelota lo mantiene inalterable. Los rivales sabían que el balón iba a pasar por él. Sin embargo poco pudieron hacer para controlarlo a Román.

Esta clase de jugador es por la cual se paga una entrada y se va a una cancha. Sólo para verlo a él. Porque se sabe de antemano que algo diferente hará. Algo distinto. Magistral. Son tipos impredecibles. Necesarios en un fútbol chato. Que de la nada pueden inventar una jugada. Y sorprenden a rivales, a compañeros y al público. Esos tipos valen la pena. Pagar una entrada sólo por ellos.

Pagarle un contrato. Bancarlo como compañero. Como capitán de tu equipo. Porque en cualquier momento te pueden salvar de una situación límite. Como le sucedió ayer a Argentinos Juniors frente a Boca Unidos. Como le ocurrió a Boca Juniors en tantos otros partidos cuando Riquelme defendía los colores xeneizes.

El otro Román

Todo lo bueno que tiene jugando Riquelme lo tiene de malo para otras cuestiones. Le aparece ese otro yo por el cual tantas críticas recibe. De excompañeros, de exentrenadores y de exdirigentes. Muy pocas veces se pone el casete Román. Como es tan impredecible dentro del campo de juego lo es a la hora de declarar.

"¿Que Angelici dijo que me votaría si voy como presidente de Boca? Quiero jugar muchos años más, y yo soy bostero de verdad... No sé cuántos bosteros hay en la dirigencia de Boca...", dijo ayer Román luego del primer partido con la camiseta de Argentinos y cuando todavía la transpiración recorría su humanidad.

¿Qué necesidad tenía Riquelme de decir eso? Está claro que desde la directiva del Xeneize no se esforzaron demasiado por retener al “10”. Pero tampoco puede jugar para siempre en Boca y menos pedir lo que se le ocurra porque él considera que es el mejor de todos y se lo merece (en el club de la Paternal arregló por un monto menor).

Hoy debuta Boca contra Newell's en La Bombonera y escuchar el sentir popular será todo un síntoma. Seguramente Daniel Angelici será el más repudiado por los hinchas.

Más aún por la actuación de ayer de Riquelme con otra camiseta y sobre todo por sus declaraciones. Así es Román. Algunos lo aman. Otros lo odian.

Es un gran futbolista, de eso no hay dudas y nadie lo discute. De esos pocos que sobresalen del resto. Por el cual se paga una entrada para verlo tocar la pelota.

El sábado, si no sucede nada raro ni aparece una lesión, estará en Córdoba. En el Monumental de Alta Córdoba. Valdrá la pena verlo jugar. No tanto así hablar.