Talleres y un desafío con dudas y tiempo
Talleres –sus hinchas, sus dirigentes, sus jugadores y su cuerpo técnico– esperaba un presente mucho más alentador que el que le toca atravesar a esta altura del Torneo Federal A.
El equipo, que ayer mejoró respecto a lo que había mostrado en la primera fase del campeonato y en la fecha inicial del reducido y que quizá jugó sus minutos más aceptables y positivos de la temporada, muestra licencias en el juego (demasiado seguido), en lo actitudinal (a veces) y en lo físico (cuando se le exige el máximo). Todo eso redunda en una falta de solidez que conspira contra las urgencias e ilusiones de ascenso que sobrevuela en la comunidad albiazul.
Desde el viernes, día en el que se concretó la presentación de las 27 empresas que acompañarán a la “T” en esta etapa, una de las frases más escuchadas entre quienes conviven con la actualidad albiazul fue: “Todo muy lindo, pero si no ganamos...”.
El presidente Andrés Fassi fue el primero en ser coherente con ese pensamiento, cuando les pidió a los futbolistas y al cuerpo técnico que "dejen el alma", en una clara toma de conciencia de que para que el círculo cierre perfecto se requiere que el equipo acompañe en lo que le corresponde. Y hasta ahora, si bien es protagonista, sólo perdió un solo partido y tiene un altísimo porcentaje de puntos obtenidos, lo cierto es que está lejos de convencer con su andar.
Como sucede en estos casos (justo o no), todas las miradas se posan sobre el entrenador Frank Darío Kudelka, el encargado de armar un equipo confiable de este grupo de jugadores, el más jerarquizado de la categoría. Hasta acá, la misión presenta déficits, aunque ayer el disgusto por el resultado no opacó las buenas señales que hubo desde el campo de juego. Será Kudelka quien administrará el desafío de lograr un Talleres que encuentre la solidez para pelear con suficiencia por un rápido regreso a la B Nacional. Es complicado porque hoy se imponen la ansiedad y las dudas. Pero no imposible y está a tiempo.
