Se fue cansado, enojado y preocupado
Grondona pasó sus últimos días entre el agotamiento del Mundial, el fastidio por la decisión de alejarse de la selección de Sabella, y la incógnita por el futuro del fútbol argentino.
El hombre estaba sentado en un banquito. En la puerta de ingreso a la reunión de Comité Ejecutivo. Viendo uno por uno a los directivos que entraban al recinto. Dicen los que estuvieron allí que no lo vieron bien. Que algo no estaba como siempre.
La mirada perdida. Mirando al vacío. Era la última noche en la casa del fútbol argentino. Era, sin saberlo, la última sesión que presidiría Julio Humberto Grondona. El hombre del banquito. El que manejaba todo. Hasta la puerta de ingreso.
Estaba como pasando lista. Los más cercanos aseguran que Don Julio, antes de fallecer el miércoles pasado, estaba cansado, enojado y preocupado.
Cansado
Venía de vivir un Mundial intenso. Cargado de emociones. Hacía 24 años que la selección argentina no pasaba los cuartos de final. Y, más allá de la experiencia y cintura que tenía Grondona, pasar Bélgica, luego Holanda por penales y la final contra Alemania no fueron partidos tranquilos.
El hombre siempre estuvo ahí. Al lado del equipo. En su condición de presidente de la AFA y vice de la Fifa. No se perdió partido. Y a los 82 años, no fue sencillo moverse. A todo eso, se le sumó la parte emotiva de vivir el primer Mundial sin Nélida, la compañera de Grondona de toda la vida.
Enojado
La última declaración pública de Grondona fue: "Hablé con Sabella, pero lo que dijo me lo guardo para mí. Si una novia no lo quiere, uno no la puede convencer". Sin decirlo pero dejándolo entrever estaba dolido por la decisión del entrenador de la selección argentina de dejar su lugar.
La razón que había esgrimido "Pachorra" lo habría enojado a Grondona. El DT le habría dicho que se había quedado sin energías para continuar con su proyecto. Esa excusa, además, no era la primera vez que se la daban para alejarse de la selección.
En su momento Marcelo Bielsa había dicho lo mismo. Don Julio no entendía cómo rechazaban un trabajo, según su parecer, que no necesitaba de tantas horas diarias y que sólo era agotador durante los mundiales o algunas copas.
Preocupado
La cuestión económica de los clubes era un tema que lo tenía preocupado. Y más aún con relación al Gobierno Nacional. Fútbol para Todos debía un dinero y tenía una reunión pendiente con Jorge Capitanich para actualizar el monto, además de reclamar por las cuotas atrasadas.
El futuro. Esos tres grandes temas tenía en la cabeza el hombre que estaba sentado en el banquito antes de ingresar a la última reunión de Comité Ejecutivo de la AFA el martes pasado. Y las posibles soluciones se las llevó a la tumba, como tantas otras cuestiones que sólo él manejaba con una cabeza brillante que lo puso en el pedestal del fútbol argentino durante 35 años y en lo más alto de la Fifa desde 1988.
Sin Grondona y luego del lógico luto, ahora serán tiempos charlas, reuniones, negociaciones, estrategias, alianzas y visión de futuro. Seguir con el método Grondona (ya sin él) o cambiar radicalmente la forma de manejar el fútbol en Argentina. Un verdadero desafío para un grupo de directivos que están en un momento histórico.
Que hace más de tres décadas no se daba. Por el lado de los grondonistas aparecen los nombres de Luis Segura, Julio Grondona (hijo), Miguel Silva (mano derecha de Don Julio y vice de Arsenal), Alejandro Marón (Lanús).
En la otra vereda se podrían parar Armando Pérez (uno de los pocos que se atrevió a decirle en la cara a Grondona que no estaba de acuerdo con su proyecto de 30 equipos en Primera), Guillermo Lorente (Newell’s) y Fernando Raffaini (expresidente de Vélez).
Otros pretenden cambiar el estatuto de la AFA y permitir así la intervención de otros nombres que hoy no podrían participar la carrera por la sucesión de Grondona. Algunos apuntan a Marcelo Tinelli o a Hugo Moyano.
Justamente dos hombres que están muy alejados del Gobierno nacional, hoy el principal socio de la AFA. Otra imposición de Don Julio, y que nunca estuvo escrita, decía que tanto el presidente de River como el de Boca no deberían ser elegidos como el titular afista.
Grondona se fue cansado, enojado y preocupado. Ahora se vienen tiempos de decisiones, de reuniones y de alianzas para dejar todo igual (sin Don Julio) o cambiar todo.