Lo mejor que le puede pasar a un entrenador
En la selección tienen que estar los mejores y los mejores futbolistas argentinos están en la selección.
Es es el sueño de cualquier entrenador. Ese que vivió ayer Luis Enrique con Barcelona. El de hacer ingresar a un jugador y en la primera pelota que toca, convierte un gol. El de ayer no fue uno decisivo. Porque cuando entró Lionel Messi, el Barsa ya ganaba 3-0. Pero sirvió para ver en su plenitud al mejor futbolista del mundo en acción una vez más. Y poder observar que está en su plenitud. Que la pide como siempre. Que se compromete con el juego. Que se fastidia cuando el árbitro es permisivo con la falta de los rivales (ayer "Leo" vio una tarjeta amarilla por protestar).Así volvió Messi a jugar en Barcelona. Y así lo quiere, necesita, Edgardo Bauza en la selección argentina luego de un arranque inesperado en su gestión, con un triunfo (Uruguay), dos empates (Venezuela y Perú) y una derrota (Paraguay). Pero lo peor es la falta de juego del equipo nacional. Sin rebeldía. Sin variantes.
Pensar que todo eso lo puede aportar Messi en Argentina sería demasiado pretencioso. Pero el “10” ayuda a que sus compañeros sean mejores. Se motivan diferente y los rivales también se predisponen de otra manera. Porque muchas veces preocupados por tratar de detener al capitán argentino, descuidan al resto de sus compañeros y se generan huecos interesantes.
A Messi, contra Venezuela, Perú y Paraguay se lo extrañó demasiado. Y “el Patón” nunca supo cómo armar un plan alternativo son su presencia. Por eso se notó más aún su ausencia.
Hoy la selección argentina está en el quinto lugar de las eliminatorias sudamericanas. Se vienen dos partidos claves contra Brasil y Colombia. No se puede fallar. Todavía hay que respetar a esta camada de jugadores que llegaron a las últimas tres finales. Es el respeto que se ganaron ellos en el campo de juego. Tirar por tirar que en esta selección juegan los amigos de Messi es una falta de respeto. Deben jugar los mejores y los mejores son los que están.

