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El protagonismo pretendido, lejos

21 de junio de 2015 a las 08:46 a. m.
El protagonismo pretendido, lejos

El único objetivo claro que el seleccionado argentino que dirige Gerardo Martino cumplió hasta este momento en la Copa América chilena fue clasificarse primero a los cuartos de final, adonde llega invicto, condición que también sólo pueden exhibir el local Chile y la Paraguay de Ramón Díaz.

Gran parte del resto es deuda en el equipo albiceleste, aunque en cada partido haya mostrado pasajes de buen fútbol, dominó a sus rivales (sin conseguir extenderlo en cada partido durante el tiempo que se necesita) y tuvo individualidades auspiciosas como la del cordobés Javier Pastore.

Pero las declaraciones y los gestos de Gerardo Martino después de los compromisos con el debut con Paraguay, el triunfo sobre Uruguay y la ajustada victoria de ayer frente a la débil Jamaica denotaron preocupación.

Sus tonos, sus posturas, sus silencios y hasta algunas respuestas enfáticas dejaron entrever que el seleccionador albiceleste quedó disconforme al final de cada uno de los juegos del equipo que dirige. Es cierto que fue más que los guaraníes en el primer tiempo y les ganó con justicia a uruguayos y jamaiquinos, pero en todos los casos terminó apretado, e incluso los paraguayos le empataron para dejar una mueca de amargura.

Ayer, contra un seleccionado que ocupa el 65° lugar en el último ranking mundial de la escandalosa Fifa y pasó como invitado por este torneo, Argentina estuvo lejos de mostrar el protagonismo que se supone debe sostener una selección que en su plantel cuenta con jugadores como Lionel Messi, Javier Mascherano, Ángel Di María, Gonzalo Higuaín, Lucas Biglia, Pastore, Sergio Agüero o Carlos Tevez.

Se podrá argumentar que en el fútbol de hoy cualquiera le hace fuerza a cualquiera o que la mayoría de los cracks albicelestes llegaron a esta Copa con el último aliento después de haber brillado en sus clubes.

Sin embargo, nadie quedará desubicado si pretende una Argentina más convincente y sólida. Ayer se perdió una excelente chance de tomar impulso y sembrar más confianza de cara a los cruces a todo o nada.

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