Boca y River, tan distintos e iguales
Tengo un amigo que, hace algunos años, sostenía con convicción una teoría sobre la dualidad Boca-River. Decía que la rivalidad era parte de un orden superior que cruzaba toda la humanidad y que, en el fútbol argentino, se inscribía en el superclásico. Decía, mi amigo, que el mundo podría dividirse entre aquellos que, por carácter, destino, gustos, ideología y otros ingredientes debían ser de Boca, por un lado, y de River, por el otro.
De un lado, explicaba, estaban los que amaban a los Rolling Stones, se quedaban con John Lennon, votaban al peronismo, amaban las películas bélicas y tomaban vino en caja. Por supuesto, allí ubicaba a los hinchas de Boca.
Del otro, él ponía a los fanáticos de The Beatles, a los que se jactaban de bancar a Paul McCartney, a todos los que jamás votaban por el Justicialismo, que iban al cine a ver comedias livianas y que, para tomar, pedían champán. Entre ellos, por supuesto, estaban los de River.
La distinción tuvo sentido en algún momento, allá lejos y hace tiempo, cuando Boca todavía no se había transformado en un club potencia a nivel internacional, ni había tenido una transformación en su identidad hasta volverse el objetivo de multinacionales.
La distinción tuvo sentido, también, hasta que River se hundió en el barro de la decadencia económica y financiera, que terminó con el primer equipo en la B Nacional, un estadio quemado y un presidente prófugo. El mote de “Millonario” quedó como un signo de distinción que parecía una broma chicanera por aquellos meses de 2011.
En los últimos años, las identidades se mezclaron. Lo que parecía claro hoy no lo está. No sólo en las cuestiones contextuales. Hoy, Boca y River se parecen más de lo que se diferencian. Vale mirar un partido del equipo del "Vasco" Arruabarrena para disfrutar del buen juego, la circulación de pelota, los planteos audaces y muchos goles. "A lo River...".
Quizá River no haya cambiado en ese sentido, pero cuando “el Muñeco” Gallardo tuvo que plantearle el partido al Xeneize por la Sudamericana 2014 en la Bombonera no dudó en armar una máquina de impedir, ensuciar y pegar para lograr no perder. “A lo Boca...”
No he vuelto a hablar con mi amigo sobre su teoría cósmica, pero está claro que ya no le sería tan fácil defenderla a la hora de ubicar a Boca y River en esta dualidad. ¿Nike y Adidas no son las dos potencias mundiales en ropa deportiva? ¿“Teo” y Osvaldo no son dos de los mejores delanteros del mundo? ¿No están, acaso, compartiendo la punta del torneo? ¿Y cuánto hace que comparten patrocinante en sus camisetas, las más caras de Argentina? Se han mezclado, como todo en estos tiempos.
Hace rato que hay muchos hinchas de River y ricoteros, como los hay de Boca y fanáticos de Soda. Los clubes más grandes del país se han condensado en dos productos que mezclan pasión, buen fútbol, ambición de gloria y un mecanismo de hacer dinero que los convierte en la debilidad del país. Tan distintos e iguales.