Belgrano y Talleres, una alianza estratégica
La reunión entre Armando Pérez y Andrés Fassi puede abrir una perspectiva inédita en el fútbol de Córdoba.
Aunque no hubo imagen, el encuentro vale más que mil palabras. Armando Pérez, presidente de Belgrano, y Andrés Fassi, su par de Talleres, almorzaron el pasado miércoles en un restaurante en la zona de la Cañada y dejaron sentadas las bases de lo que podría ser una alianza inédita en el fútbol cordobés.
La invitación fue de Pérez. El motivo tuvo que ver con la postulación del presidente de Belgrano en las elecciones en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Fassi aceptó sin dudar. Se sentaron en una de las mesas del restaurante Alcorta, a la vista de todos, sin secretismo. Y hablaron de varios temas.
A decir verdad, Pérez y Fassi ya habían tenido contacto antes. Aunque no se hizo público, los dirigentes mantuvieron algunas charlas informales. De todas maneras, el desencuentro antes de las malogradas elecciones en AFA el pasado diciembre (el bochornoso empate) había estancado las relaciones.
Se sabe: Fassi acompañó a Marcelo Tinelli en aquella oportunidad, negando su aval a Pérez, que buscaba el apoyo de sus pares cordobeses para presentarse como candidato. El propio presidente de Belgrano reconoce hoy que se equivocó. “Debía haber hablado personalmente con Talleres”, dijo la semana que pasó. En la política, como en la vida, sólo se aprende de los errores.
Ahora, con Pérez lanzado en busca del sillón que ocupó Julio Grondona, todo es posible.
Por eso, el acercamiento. Incluso, el acuerdo para un clásico amistoso en julio que promete ser el mejor de todos los tiempos en cuanto a la puesta en escena. Belgrano y Talleres, parece, empiezan a pensar en tándem y planean hacer cosas grandes.
La experiencia de ambos dirigentes podría ayudarlos. Por ejemplo, para conseguir fondos. ¿Cuánto podrían recaudar jugando dos clásicos por año? Millones de pesos. Al bolsillo y sin depender del fondo del Estado. En épocas de vacas muy flacas, conseguir ingresos extras será parte de los movimientos que se hagan de acá en adelante.
Pero hay más. Son tiempos de vacas flacas y también de anarquía de poder. Los dirigentes del interior deberían advertir el momento. La crisis, dice la frase, también es una oportunidad. Córdoba debería unirse, pero también Santa Fe, Mendoza, Tucumán y las demás provincias que llevan años relegadas en el reparto del banquete en la mesa de AFA.
Un bloque de semejante tamaño sería poderoso e influyente. ¿Es Pérez el candidato ante ese escenario? Podría serlo.
En los próximos días, Fassi también hará lo suyo. Quiere presentar un proyecto revolucionario para la AFA. Cambiar radicalmente la estructura, el manejo y los objetivos del fútbol argentino.
El presidente de Talleres lleva el ADN del mercado norteamericano. Conoce a la perfección el sistema mejicano pero sus contactos con Estados Unidos lo hacen un dirigente del Primer Mundo deportivo.
No entiende muchos de los vicios de Argentina (su dependencia con el Fútbol para Todos y la irresponsabilidad patrimonial de los dirigentes) y por eso propondrá ideas relacionadas con la iniciativa privada. ¿Lo aceptarán? Todo es posible.
La conjunción entre la sapiencia de Pérez y la iniciativa de Fassi se muestra, a priori, atractiva y prometedora.
Desde que llegaron a sus clubes, los cambios han sido notables. Miles de socios, orden económico y nivel futbolístico para discutirle, cara a cara, el poder y la iniciativa a cualquier par de la Capital Federal.
Córdoba necesita sepultar el amateurismo dirigencial que hundió a la provincia en el ostracismo durante varias décadas. Ya ha dado varios pasos. Hoy, es el tiempo dar el salto.
