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Argentina, antes y después de los penales

28 de junio de 2015 a las 09:20 a. m.
Argentina, antes y después de los penales

Difícil sería sostener con argumentos tantos elogios si los penales hubieran sido esquivos a la suerte argentina el viernes frente a Colombia.

El juego mostrado por el equipo de Gerardo Martino antes de esa angustiante definición fue tan convincente durante gran parte de los 90 minutos que las alabanzas se ajustan al muy buen partido que realizó Argentina, que desde el primer minuto sometió a un rival mezquino y apichonado, poco coherente con la historia de José Néstor Pekerman como técnico.

El argentino entrenador de los cafeteros parece que les inculcó a sus dirigidos un temor tal por sus conocidos Messi y compañía que, sumado a la presión asfixiante que los albicelestes se encargaron de profundizar desde el mismo momento que comenzó el partido, paralizó a Colombia.

Además de esa recuperación temprana en campo rival, Argentina tuvo posesión, variantes, cambios de ritmo, buenos rendimientos individuales (más en el primer tiempo que en el segundo, cuando Javier Pastore y Ángel Di María bajaron mucho su nivel), un Lionel Messi determinate y carácter para evitar la intimidación que, vía faltas reiteradas, intentó provocar un adversario inteligente para aprovechar la permisividad que generó el impresentable arbitraje del mejicano Roberto García Orozco.

Los dirigidos por Martino cometieron un pecado que podría haber sido fatal: fallaron a la hora de trasladar semejante superioridad a la red. Entonces, inexorablemente llegaron los penales, que esta vez terminaron con sonrisa argentina, a diferencia de lo sucedido en la Copa América jugada en nuestro país en 2011.

Esa sequía en el arco ajeno es la gran deuda que mostró el seleccionado hasta el momento. Aunque, qué duda queda, si los disparos desde el punto penal hubieran sido desfavorables para la Albiceleste, la lista de cuestionamientos sería interminable por esta horas y “el Tata” hubiese quedado herido y bastante condicionado para el futuro. Es que, pese a la muy buena actuación de anteayer, Argentina mostró en esta Copa América inconsistencias suficientes como para que Martino debiera entretenerse dando explicaciones y buscando soluciones.

Los penales llevaron alivio al seleccionado, que se sacó el lastre que cargaba desde 2011 y encontró en esa alegría un estímulo fundamental tanto para esta Copa como para impulsar un ciclo que transita sus primeros pasos y que, además de fundamentos futbolísticos, necesita motivaciones espirituales.

Ese quizá fue el principal logro que obtuvo esta Argentina de Martino en el pase frente a Colombia. Romper la barrera de cuartos, a lo que se le suma el respaldo que significa haberlo hecho con un muy buen funcionamiento. Por si fuera poco, Messi asomó en toda su dimensión de líder positivo, tanto desde el juego como desde el carácter, pidiendo la pelota, encarando, soportando las patadas, acelerando el trámite, enojándose y festejando con los suyos. Son sobradas razones como para reforzar el derecho a soñar.