Ante Bélgica, Sabella ganó el partido de su vida
El DT acertó con los cambios y clasificó a la selección nacional a semifinales. El triunfo de una forma de trabajar y de ordenar.
Lo que Argentina consiguió ayer en el Mané Garrincha de Brasilia tomará más dimensión con el tiempo, y de sus protagonistas se hablará como de los héroes que, liderados por Lionel Messi, cortaron una racha adversa de 24 años sin acceder a las semifinales de un Mundial. Hicieron historia Alejandro Sabella y su plantel.
La escribieron para saltar esa barrera que le impedía a Argentina jugar siete partidos desde Italia '90. Con cinco jugados, cinco ganados, algo que ninguno de los otros semifinalistas (vale remarcar: son nada más y nada menos que Brasil, Alemania y Holanda) acredita en esta Copa. Y lo logró de la mano de Sabella, que ayer ganó el partido de su vida.
El DT había asumido en 2011 para ponerle fin a la etapa caótica que se vivió tras la ida de Pekerman, cuando ni Basile, ni Maradona, ni mucho menos Batista pudieron dibujarle un rumbo a la selección.
Llegó con buen respaldo y sembró las semillas que ayer dieron su primer gran fruto con el histórico pase a "semis". El DT estaba ante el desafío de cambiar para que algo cambiara y así dejar atrás dudas que su equipo mostraba. Decidido, movió las piezas, que ayudaron a superar con autoridad los cuartos.
Hizo entrar a Demichelis, Basanta, Biglia y, luego, a Enzo Pérez, ratificó a Higuaín y a Lavezzi, y todos respondieron.
Sin brillar, se vio un equipo más solidario y predispuesto, virtudes que son parte del mensaje. Fue una victoria personal de Sabella, que ganó una batalla y ahora va por más gloria.