Con un pan y 13 títulos bajo el brazo
“Si echan a Frank, quieren que coja el equipo. ¿Crees que estamos listos?”.
En aquellos últimos días de abril, los de 2008, Josep Guardiola indagó a Francesc Vilanova, su ex compañero de inferiores y ayudante de campo en Barcelona B. "Tú, de sobra", fue la respuesta.
El holandés Rijkaard tenía los días contados. La caída en semifinales de la Liga de Campeones y el camino despejado para otra vuelta olímpica de Real Madrid en el torneo español habían acelerado los tiempos del recambio.
Marc Ingla, vice 1º del club catalán, habló con José Mourinho, el portugués que dirigía al Chelsea inglés. Txiki Begiristain, secretario técnico del Barsa, se enteró de la movida y puso el grito en el cielo: "¡El hombre es Pep!".
Fue Joan Laporta, por entonces mandamás barcelonista, quien decidió comunicarle personalmente a Guardiola la buena nueva. El 6 de mayo se presentó en la Clínica Dexeus, donde el DT y su esposa Cristina recibían a Valentina, la tercera hija del matrimonio.
De ahí en adelante la historia es más conocida. El Barcelona de Guardiola se adjudicó 13 títulos en cuatro temporadas y, con Lionel Messi como estandarte, sintetizó como pocos aquella premisa de jugar bien y ganar.
La cosecha del equipo es envidiable: tres Ligas, una Copa del Rey y tres Supercopa, a nivel local; dos Champions League, dos Supercopa y dos Mundiales de Clubes, en el ámbito internacional. La siembra de Guardiola, también: una propuesta futbolística que muchos quieren imitar y un estilo de conducción laborioso y humilde que le valió el respeto y la admiración de sus subordinados casi sin excepciones.
“Cruyff hizo la Capilla Sixtina y Miguel Ángel sólo hay uno”, dijo para evitar comparaciones con el DT que en 1990 le hizo dar sus primeros “regates” en la primera del Barsa, antes de que él llegara a ser ídolo, capitán y 16 veces campeón.
En estos últimos días de abril, los de 2012, tras la caída en semifinales de la Liga de Campeones y el camino despejado para otra vuelta olímpica de Real Madrid (con un tal José Mourinho) en el torneo español, Guardiola no esperó una pregunta para hablar de Vilanova: “Nadie mejor que él para dirigir al Barcelona”.

