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Caramelitos para todos

16 de junio de 2012 a las 09:39 a. m.
Caramelitos para todos

De repente, las incomprobables sospechas de siempre quedaron en offside, y entraron a jugar las evidencias. “Hemos tenido incentivación de River y capaz tengamos de Central”, declaró el futbolista uruguayo Daniel Pereira, de Patronato de Paraná, equipo devenido en juez (¿y parte?) del campeonato de la B Nacional. “El fútbol es así, no hay que ocultarlo, a mí no me da vergüenza y me parece que no es ningún delito, siempre y cuando sea para ir para adelante”, puntualizó. Cuando el moreno advirtió que había caído en un pantano, retrocedió 20 casilleros: “Me malentendieron mal”, se desdijo con furcio incluido.

El arrepentimiento de Pereira resultó tardío: el Tribunal de Disciplina de la AFA ya lo había citado para que aclare sus dichos y la Justicia ya había abierto un expediente por una denuncia de la ONG “Fútbol en Paz en la Argentina”. Sucede que la incentivación siempre es para perjudicar a un tercero, y que está sancionada tanto por el reglamento de la AFA (suspensión de cuatro meses a dos años) como por el Código Penal (un mes a tres años de prisión). “Por jugar ante River tenemos premio doble, pero nos vendrían muy bien unos caramelitos de los rivales”, había dicho semanas atrás Gastón Sessa, el arquero de Boca Unidos. “Mi número lo deben tener, es el mismo de toda la vida”, añadió. En el fútbol argentino hay un único y lejano antecedente de sanción por incentivo, en 1961. Pasaron 51 años. En la AFA, ya se sabe, todo pasa.