Bienvenidos a Córdoba
Ganarle a Brasil, en mundiales, en juegos olímpicos, en eliminatorias o simplemente en amistosos, es, fue y será fantástico.
Ganarle a Brasil en fútbol, en hockey, en básquet, en rugby, en vóley o en la play, siempre será un hecho extraordinario para el hincha, para los jugadores, para los dirigentes... en síntesis, para todo el país.
Eso sucedió ayer a la tarde en New Jersey, donde argentinos y brasileños acordaron un partido para juntar algo de dinero para sus respectivas federaciones y para aprovechar la fecha libre que tiene Argentina en las eliminatorias, porque Brasil ya está clasificado al Mundial 2014, a “su” Mundial, en el patio de su casa.
Un Lionel Messi inspirado, endiablado, como lo hace habitualmente en Barcelona y como lo hizo la semana pasada ante Ecuador (en partido por los puntos), llevó a la Argentina a uno de esos triunfos que quedan marcados más allá del historial, más allá de lo numérico. Lacrados en la memoria. Imborrables.
Ahora, cuando las pulsaciones por el gran triunfo sobre Brasil comiencen a estabilizarse, y seguramente será muy rápido por el nivel de hiperprofesionalismo de sus protagonistas, la mente y el trabajo se enfocarán en el próximo compromiso: nada menos que por los porotos, en el marco de las eliminatorias, ante Paraguay y en Córdoba.
Sí, en Córdoba. Acá, en la tierra donde los equipos cordobeses desgranan sus frustraciones y algunos capítulos épicos, “Lío” y su banda dirán presente en el Kempes. Un lujo para ser disfrutado a pleno, como la selección se lo merece.

