Belgrano y el desafío de ser otro
Hay un traje que le queda a medida a Belgrano; es el que no es de primera marca, el que se ajusta a su presupuesto y el que lleva a casi todas las fiestas.
Su confección se ajusta a un cuerpo que mide sus movimientos con paciencia oriental sin tener en cuenta los territorios que ocupa y a quiénes enfrenta. Belgrano juega casi siempre igual, y no le ha ido mal; al contrario, es muy probable que hace un par de meses Zielinski y su gente hubiesen firmado en donde hiciera falta si alguien les aseguraba 20 puntos y un sexto lugar a seis fechas de terminar el Torneo Apertura.Es curioso notar que varios puntos los perdió de local ante equipos que, en algunos casos, merodean los extramuros de la tabla de posiciones. Ante Argentinos Juniors, los celestes se miraron en su propio espejo; los rosarinos de Newell's, en cambio, aprovecharon un insospechado lapso de desconcierto, dieron dos golpes de nocaut (¿se acuerdan los goles de Noir?) y le dieron vuelta el partido; y frente a Colón utilizó los mismos recursos que le dieron aire y alegría en la Bombonera y mucho más que tres puntos en Victoria, ante Tigre. Pero esta vez se quedó sin nada.
¿Está mal pedirle a Belgrano una postura un poco más arriesgada de local? ¿Debería utilizar la misma estructura pero cambiar de estrategia y ubicar a sus soldados 10 metros más cerca del arco rival?
Todo hace pensar que sí, que puede. Que tiene a su favor un esquema ya sabido, bien aceitado y por eso confiable. Que lo ha sacado de polvaredas bien espesas, esas de piernas fuertes, presiones sostenidas y de minutos contados. Y que sus números son lo suficientemente generosos como para sacar a pasear algún tipo de arrojo aún no explotado.
Sería muy sencillo utilizar el recurso fácil de decir que Belgrano sintió en demasía el domingo a la noche la ausencia del “Mudo”Vázquez. Sin embargo, resulta más interesante destacar que el domingo a la noche, Belgrano ofreció una muestra gratis de lo que puede dar sin su “10”, y lo que puede repetirse si su manera de jugar no se adecúa a los tiempos próximos.
En breve, los despuntes de creatividad del pibe de Villa Carlos Paz ya no estarán, el andamiaje de Belgrano se deberá retocar y la transición puede ser traumática.
Se nota que al equipo le cuesta atacar de manera sostenida por la sencilla razón de que no está mentalizado para eso. Colón, un equipo permeable desde dónde se lo mire, pero que cuenta con varias buenas individualidades, golpeado duramente por Boca Juniors cinco días atrás, no alcanzó a sentir el temor por una nueva derrota. Los celestes, buenos anfitriones, por el simple hecho de jugar casi siempre igual, se insiste, le cedieron campo y pelota y la equivocación que les costó la derrota.
¿Se seguirá viendo la misma historia en el Mario Kempes? El buen colchón de puntos que Belgrano ha acumulado hasta ahora puede ser un muy buen pretexto para que descanse en sus méritos, se relaje un poco y descontracture una estructura que se presenta demasiado rígida cuando juega en Córdoba.

