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El del barrilete y el llanto desgarrador

08 de julio de 2012 a las 04:22 p. m.
Redacción La Voz
El del barrilete y el llanto desgarrador

Dos imágenes simbolizaron la promoción perdida por Instituto con San Lorenzo. En el partido de ida, Paulo Dybala tuvo que sacar un barrilete del campo de juego. En la vuelta, el llanto desgarrador del goleador y el entrenador Darío Franco tratando de consolarlo. Las dos fotos, que merecieron ser la tapa de Mundo D, reflejaron el momento de Instituto con el jugador símbolo de un equipo que se quedó sin nada luego de hacer un campañón.

El futbolista en cuestión comenzó la temporada con 17 años y la terminó con 18. El chico, que hace un año era un desconocido, pasó a ser una pieza clave en el equipo. Pero siempre fue un chico que hace un año pasaba inadvertido en La Agustina (al último firmaba autógrafos y se sacaba fotos por pedido de los hinchas), que iba al “cole” como cualquier otro, que se juntaba con los amigos de siempre, que iba a su Laguna Larga natal para estar con los suyos y disfrutar de la familia.

Paulo es un chico, como el que sacó el barrilete del campo de juego. Un chico que tuvo que cargar un peso enorme. Se la bancó hasta donde pudo. Y largó un llanto lleno de frustración cuando la temporada terminó y su Instituto querido se quedó sin nada. “Está bien que llore. Eso demuestra que hicieron un gran esfuerzo, que estaba comprometido y que, en cierta forma, siente el dolor por no haber ascendido”, explicó Franco sobre el gesto casi paternal que tuvo con Paulo.

Dybala jugó 40 partidos y convirtió 17 goles. Eso llevó a que los directivos lo vendieran en 3 millones de euros. También tuvo que soportar las amenazas que recibió su familia.

A su vez se acercaron muchos representantes para "aconsejar" al chico que sólo quería jugar al fútbol. Y la prensa (vale el mea culpa) lo elevó a la enésima potencia, lo puso una y mil veces en Real Madrid,Barcelona, Inter, en el City o en los clubes más poderosos del mundo. ¿Cómo habrá jugado todo eso en su cabeza? Bastante bien lo digirió.

Paulo es el chico que jugó con un barrilete en medio de un partido y que lloró desconsolado luego de soportar una presión terrible durante un año. Sólo quería jugar al fútbol. Lo hizo, lo hace y lo hará muy bien. Sólo hay que dejarlo jugar.