El arma roja de Caruso
Inesperadamente, el DT de San Lorenzo, Ricardo Caruso Lombardi, se vio envuelto en una nueva polémica el pasado fin de semana, al circular la versión de que durante del partido de San Lorenzo contra Newell's había ordenado ubicar estratégicamente a un alcanzapelotas de pelo rojo (al que se atribuyen poderosas y nefastas influencias debido al color de su cabello) detrás de del arco rosarino para propiciar así la victoria del Ciclón.El rumor, que para algunos explicaría el carácter casi sobrenatural de la remontada azulgrana, que perdía 2-0 y terminó ganando 3-2 sobre la hora, le cayó mal a Lombardi, quien dijo que no quería quedar "pegado" a semejante dislate.
"Es lógico que alguien que con frecuencia padece en carne propia la violencia callejera, considere la posibilidad de ser atacado por pelirrojos enfurecidos por la supuesta mala fama que les estaría atribuyendo", explicó el historiador Carlos Rulo Rojo, dedicado al estudio de la influencia del rutilismo en la historia de la humanidad.En principio, Caruso habría sido advertido de que la maniobra que se le atribuye podría caer mal en algunos ex jugadores como Lusenhoff, Mac Allister, Sava, conocidos en el ambiente futbolístico como "colorados".
En el mismo sentido, la Asociación de Pelirrojos del Río de la Plata (APRP) emitió un comunicado en el que solicita a Caruso Lombardi que aclare si efectivamente se valió de los “ancestrales atributos atribuidos al rutilismo” para ganar un partido, y si el alcanzapelotas en cuestión fue “coaccionado u obligado” a colocarse detrás del arco de Sebastián Peratta o lo hizo por propia voluntad.
Según lo que responda el entrenador, la entidad se reserva la acción de investigar si el DT incurrió en la figura de "uso indebido de pelirrojo en espectáculos deportivos", sancionada por el Código Penal.Sin embargo, esta creencia sobre los pelirrojos no sería un descubrimiento de Caruso o de algún allegado al club, sino una milenaria superstición de origen romano en el sentido de que traerían mala suerte. Según esta convicción, ante la presencia de un pelirrojo hay que tocarse algún botón, o pellizcar o escupir en la frente a alguien cercano, para contrarrestar su influjo negativo.
Para el historiador Rulo Rojo, todo fue un invento romano para ganar batallas. Según sus investigaciones, Roma difundía estas gansadas entre los pueblos a conquistar (todos muy supersticiosos), de modo tal que cuando estaban a punto de iniciarse las batallas sus generales ponían una legión de pelirrojos a cabeza descubierta frente a las formaciones enemigas.
En cuanto los soldados contrarios advertían la situación, comenzaban a tocarse botones, o a pellizcarse y escupirse entre sí desordenando las formaciones de combate. Esta circunstancia ciertamente caótica era aprovechada por los romanos para atacar y derrotarlos.
“Esta táctica y no tanto el entrenamiento y la disciplina de las legiones, sería la base del éxito militar de la antigua Roma”, explica Rulo Rojo.
Superstición o no, lo cierto es que varios clubes están investigando si el “colorado” de San Lorenzo tuvo real influencia en el resultado, en cuyo caso se lanzarían al reclutamiento de pelirrojos para ubicarlos como alcanzapelotas inmediaciones de los arcos contrarios.
“Según nos dijo el parapsicólogo del club, deben ser pelirrojos naturales porque los que se tiñen el pelo no tienen ningún efecto. Si es necesario traerlos de Irlanda o Escocia la institución está dispuesta a hacer el esfuerzo”, aseguró un dirigente de un club amenazado por el descenso, preocupado por la posibilidad de contratar un colorado trucho.
“Tenemos que cuidarnos porque hay mucha gente inescrupulosa”, aseguró el directivo, quien explicó que los aspirantes deberán entregar un mechón de pelo para que sea analizado en el laboratorio del club.
Si en la antigüedad los pelirrojos eran discriminados por la superstición, paradójicamente la pulsión cabulera del fútbol argentino parece haberlos revalorizado en pleno siglo XXI.

