
Ricardo Zielinski ajusta detalles del 11 de Belgrano para jugar ante River
Por
Redacción La Voz
Belgrano tiene una cita este domingo a las 15.30 con su historia, en realidad con la historia del fútbol de Córdoba, porque estará cara a cara con River en busca del título del torneo Apertura de la Liga Profesional. Un galardón que nadie en la provincia consiguió y por el cual todos han esperado demasiado tiempo.
El Pirata llega a esta instancia por mérito propio, sin que nadie le regalara nada, porque todo lo consiguió en la cancha, con buenas actuaciones, con regulares partidos y con la firmeza de la convicción de aquel que quiere estar en donde hoy se encuentra.
El equipo se empezó a gestar en el mercado de invierno pasado y se terminó de formar en el de verano de este año. Logró amalgamarse y fortalecerse como grupo para tener a su alcance la posibilidad de definir un título, de buscar esa ansiada estrella dorada que han soñado cada una de las generaciones de hinchas que han pasado desde 1905 cuando vio la luz el club.
El Celeste jugará ante un poderoso, ante un rival de billetera gorda e influencias especiales, pero lo hará sabiendo que detrás tiene a millones de simpatizantes que en cada rincón del país y del mundo harán fuerza para alcanzar ese logro tan deseado.
Pero no es cuestión de energías, fuerzas o ganas nada más, hay equipo, juego y muchísimo de trabajo para conseguir estar en donde se llegó y pensar en que se es posible quedarse con todo.

Sentido de pertenencia. El equipo está plagado de gente que tiene muy claro lo que es Belgrano, lo que siente su gente y lo que pide su gente. Ese sentido de pertenencia del que habla el entrenador Ricardo Zielinski, quien tiene 266 partidos como técnico del Celeste, en sus dos etapas, se refleja en sus colaboradores porque ellos son: Juan Olave, Julio Constantin, Marcelo Misetich y el profe Alfonso Meoni, como los más conocidos, pero cada integrante del club está detrás del plantel para que tenga todo lo que necesita a la hora de salir a jugar. Y una vez en el campo: “el Chino” Zelarayán, “el Mudo” Vázquez, “el Bala” Rigoni, “Santi” Longo y todos los juveniles hacen su aporte porque entienden desde donde vienen.

Su juego. A la hora de plantarse en el campo, el equipo recuperó la memoria de las primeras fechas en estos últimos partidos que lo han depositado en el juego definitorio. Porque después de siete fechas invicto, con 15 puntos cosechados, ingresó en un bajón que se revirtió justo a tiempo, cuando el DT decidió cambiar la manera de jugar. Dejó atrás el intento de una línea de cinco o las dos de cuatro, para pasar a un juego más ambicioso y de mejor desarrollo en campo con un 4-2-3-1 que probó con éxito ante Sarmiento en el triunfo 4 a 0 y que sostuvo en octavos, cuartos y la semifinal del domingo pasado.

El click justo. Cuando el Ruso decidió modificar la manera de encarar los partidos y metió en cancha a Santiago Longo y sentó al Mudo Vázquez, hubo sorpresa, pero puertas adentro había convencimiento. La goleada ante Sarmiento, que traía aparejada la disputa del clásico con Talleres, fue el momento en el que todos por Alberdi dijeron “se puede”. Le ganó el clásico a los albiazules con mucha autoridad y fue el continuar de una levantada que se vio reflejada ante Unión en cuartos. Y en la semifinal en La Paternal, cuando todo parecía que se perdía, afloró otra vez la “cabeza ganadora” y torció una historia que estaba cuesta arriba.

La calidad individual. El equipo se apuntala en el juego colectivo y descansa en el individual. En los últimos cuatro partidos logró tres victorias y un empate (después ganó por penales ante Argentinos), marcó ocho goles y solamente le anotaron uno. La firmeza de la línea de fondo y un arquero en buen nivel han sido clave para llegar a este momento. Junto a Cardozo se destaca lo que hacen los centrales, los volantes centrales y el juego del Chino Zelarayán. Hoy está relegado en el banco, pero el Mudo Vázquez es una carta de recambio que se nota cuando pisa el terreno, porque tiene juego, calidad y precisión en el trato de la pelota.
Belgrano va por su logro más importante, apoyado por su gente, por su corazón y también por su juego.