Tuiteros del Básquet: @Raul_Ruscitti y el desafío de encajar, la misión de Pablo Prigioni en New York
En Mundo D invitamos a Raúl Ruscitti para que nos pinte el escenario que tendrá el base cordobés que hoy debuta en los Knicks: “El problema para Pablo y los suyos será la cohesión. Convertir semejante rompecabezas generacional en una unidad homogénea".
No podía caer en otro lugar. Si Pablo Prigioni se iba a estrenar en la elite a esta altura de su carrera, debía hacerlo donde las luces brillaran más que en cualquier otro sitio. Justo en el centro de la escena, pleno Broadway, en el corazón del espectáculo.
Y como si fuera una casualidad, el debutante más veterano de la historia integrará la plantilla de mayor kilometraje que se haya registrado en la NBA. Se lo llamará "rookie" con la misma injusticia con la que se lo tildó a Fabricio Oberto o al mismo Luis Scola.
Rookie es despectivo, es para los novatos, para los que nosotros llamaríamos pichones. ¿Pichón con un podio olímpico, una semifinal mundial y cinco equipos de la Liga Española ACB? Para Prigioni, de rookie, ni las medias.
Por lo menos en los Knicks se sentirá un poco más cómodo. Peor hubiera sido caer en Oklahoma City, donde sus Durant y sus Westbrook's no habían nacido cuando Pablo ya prometía en Río Tercero. En New York lo esperan varios de una década en extinción. En pista ya no quedan demasiados ejemplares de los '70. La ecuación es fácil: o son los Duncan, Garnett y Kobe de la liga, o están en los Knicks.
Manhattan será hogar de los más veteranos del juego. Marcus Camby y sus 38 vestirá el naranja por segunda vez. Al igual que el interminable Kurt Thomas, que ya calza las cuatro décadas y es el más grande en la actualidad. El sabio de Jason Kidd recibió 39 tirones de oreja en marzo y hasta arrancaron del retiro a Rasheed Wallace y sus 38 recién cumplidos. El entrenador Mike Woodson pidió liderazgo y veteranía durante el receso: la gerencia parece haber hecho un esfuerzo por empacharlo.
El desafío personal para Prigioni no será sólo colarse entre los minutos que se repartirán Kidd y el rejuvenecido Raymond Felton en el armado. También deberá conquistar una afición reticente al talento extranjero.
Nueva York es el fundamentalismo del discurso deportivo norteamericano. Primero, califican a cualquier desconocido que haya pasado por la Euroliga como europeo. Hasta que lo vieron en Londres con la celeste y blanca, creyeron que era italiano. Además, en su perspectiva, el jugador internacional nunca saldrá del molde soft con el que alguna vez se lo describió al español Pau Gasol o al alemán Dirk Nowitzki. Un tibio, que le gusta magnificar las faltas y esquiva el contacto físico. Con tiro exterior y facilidades para pasar, pero lentos, sin salto y alérgicos a la pintura. Para ellos son todos iguales.
Los antecedentes son tan crueles como recientes. El draft de la NBA se celebra siempre en las inmediaciones de la Gran Manzana. Este año fue en Nueva Jersey, donde los aficionados de los Knicks acudieron a presenciar. Vaya uno a saber por qué, dado que no tenían ninguna elección de influencia real. Su única selección cayó en el puesto 48, donde James Dolan y compañía optaron por Kostas Papanikolaou, un alero griego de 22 años, con mucho más sacrificio y roce que talento por exprimir. Papanikolaou había sido el héroe de la remontada de su Olympiacos en la inolvidable final de la Euroliga (ver más). Pero como en Nueva York no lo conocían, la respuesta fue simple. Abucheos por doquier.
Puede pasar, para la hora en que se hizo esa selección, los muchachos ya estaban algo influidos por la cerveza y aburridos por los nombres raros que se mencionaban. Pero algo similar pasó en el 2008 en una instancia mucho más temprana.
En el turno seis del sorteo, cuando realmente se elige el futuro de una franquicia, los Knicks optaron por el talentoso italiano Danilo Gallinari, un anotador temible que terminó siendo la pieza central del cambio que les adjudicó a Carmelo Anthony. De Gallinari sobraban referencias y halagos. Sin embargo, la reacción fue idéntica y Danilo nunca se olvidará de ese primer sorbo amargo de la realidad en Nueva York.
El problema para Pablo y los suyos será la cohesión. Convertir semejante rompecabezas generacional en una unidad homogénea que disuelva las metas individuales en el proceso colectivo. J.R. Smith, Carmelo Anthony, Amar'e Stoudemire y el propio Felton no son niños de pecho, ni egos fáciles de controlar.
La otra cuestión será la competencia. Los Knicks pertenecen a la mejorada División del Atlántico, quizás la mejor de la liga tras este receso. Tendrán que chocar cuatro veces en la temporada con varios equipos exigentes. Lo esperan los prestigiosos Celtics, sin Allen pero con la mística ganadora de Rivers, Rondo, Garnett y Pierce; los Sixers de Bynum y la camada de jóvenes talentosos conducida por el magistral Doug Collins; los renacidos Nets, ahora en Brooklyn, cuyo dueño ruso gastó una inédita fortuna para pelearle el protagonismo de la ciudad a los Knicks; y por último los subestimados Raptors, que contarán con la perla lituana Jonas Valanciunas para fajarse todo lo que Bargnani no quiere.
En fin, muchos creen que el desafío de Prigioni este año es probar su pertenencia al Olimpo. La realidad es que Pablo no necesita la NBA para ello. Es de los mejores bases del mundo hace tiempo, más allá de la liga donde juegue. La meta de Prigioni, por su edad, su rol y el contexto difícil que lo rodea, será encajar.
EL INVITADO
En su bio de Twitter, Raúl Ruscitti (@Raul_Ruscitti) describe: “Tengo una pelota naranja en vez de cerebro. Pero a veces la uso para pensar”. Por si no queda claro: el básquet lo es todo (o casi todo) para él. El invitado de hoy está cursando las últimas materias en la Licenciatura en Comunicación Social con orientación en Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y es docente de la Tecnicatura Superior en Periodismo Deportivo de la UNLP. Escribe en el sitio www.lecturadejuego.com.ar y publicó artículos en sitios web de Canadá y España. ¿Hay más? Sí. Es entrenador de básquet en inferiores (infantiles, cadetes y juveniles) y es asistente técnico de Unión Vecinal de La Plata en el Torneo Federal.