Súper 4: la temperatura fue subiendo en el Orfeo
La gente respondió. El público que vivió anoche la primera actuación de los dorados en Córdoba tomó protagonismo con el correr de los minutos.
Apenas empezó, el pronóstico decía "Tibio, tirando a frío". No sólo el viento cambió el clima: al Orfeo también le costó entrar en calor. Argentina se metió de lleno a la cancha a las 20.45 y, salvo por algún alarido, el público estuvo tibiecito, casi distante.
La comparación con la jornada inolvidable del jueves quedaba servida: las mil personas que disfrutaron en la Plaza de la Intendencia y las más de 3 mil que poblaron las tribunas del Superdomo habían sido mucho más efusivas. Recién cuando se hizo la presentación oficial, "Manu" Ginóbili y el cordobés Pablo Prigioni se llevaron los primeros gritos con ganas. De esos que se sienten. Y el pobre Martín Leiva sufrió los únicos silbidos, por esa cuestión acaso inentendible de no pensarlo como jugador de selección, sino con la camiseta de Peñarol, el rival de Atenas en las últimas tres finales, en este mismo estadio.
Ya con el partido en marcha, y con unas 6.500 personas sentaditas en sus butacas, cada vez que "Manu" la tuvo en sus manos, en el aire flotaba un "oohhh", como si todos los cordobeses estuvieran hipnotizados. Después, durante largos minutos, la gente pareció asistir a la ópera: calladitos, absortos, haciendo que se escuchara cada indicación en cancha, cada pique de la pelota. Se metieron de a poco, cuando alguno frotó la lámpara: como "Pepe" Sánchez, cuando le tiró una faja y un alley oop a Ginóbili o cuando Juan Gutiérrez la enterró de contraataque, en un momento de dominio pasmoso albiceleste. Y lo que venía tibio, por fin tomó el calor que se esperaba. El calor lógico para una noche con la Generación Dorada.
Aplausos gloriososCon banderas de los cuatros países participantes, y diferentes puestas en escena, los cheerleaders de Instituto tuvieron a su cargo anoche la animación del espectáculo cuando la naranja no estaba en juego. En el entretiempo de Argentina-Cuba cosecharon los mayores aplausos.