Pablo Prigioni, antes del Mundial: Nuestra esencia debe ser innegociable
El ADN Dorado. Para el cordobés, el trabajo de equipo debe absorber las grandes ausencias: “Nuestro funcionamiento colectivo nos pondrá en el lugar que merezcamos”.
"Podemos aceptar que no tendremos algunos jugadores muy importantes, pero no podemos darnos el lujo de perder nuestra esencia: salir a competir de la misma manera sin importar quiénes son los cinco que están en la cancha. Hay que jugar con carácter, personalidad e inteligencia: eso debe ser innegociable", dice en un momento de la charla. Parece una frase estudiada y marketinera, pero a Pablo Prigioni le brota con naturalidad mientras mezcla "zetas" bien españolas y algunas "cordobeseadas" en el diálogo telefónico con Mundo D.
"Hay que jugar con carácter, personalidad e inteligencia: eso debe ser innegociable", afirma Prigioni.
"Cuando tenés 20 años te ponés en forma en una semana, pero cuando tenés 37 necesitás tres semanas. Ja. No quiero apresurarme y tener que parar por algún problema. Prefiero ir de a poco y llegar en plenas condiciones al Mundial", dice al volver del Planetario de Buenos Aires, adonde ayer la selección hizo varias actividades de promoción.
–¿Te vas autolimitando en lo físico? ¿Cómo manejás las exigencias?–Trato de ser inteligente y cuando detecto algo de fatiga busco no forzar la máquina. Pero cuando estoy bien intento apretarme al máximo. Conozco bastante mi físico y voy manejando mis tiempos. En eso, la experiencia sirve.
–Cuando terminó tu temporada NBA planteaste que Argentina tenía unas aspiraciones si estaban Ginóbili y Delfino, otras si podía jugar sólo uno, y otras muy distintas si no llegaba ninguno de los dos. Ni ellos ni Juan Gutiérrez irán a España. ¿Cómo cambió el escenario?–Sigo sosteniendo lo mismo, pero intento no gastar energías en pensar hasta dónde nos puede dar el cuero o cuál sería nuestra máxima aspiración con el equipo que tenemos hoy. Pongo esa energía en prepararme lo mejor posible y en ayudar a formar el mejor equipo para jugar el mejor básquet que seamos capaces de jugar. Nuestro funcionamiento colectivo nos va a poner en el lugar que merezcamos al final del torneo.
"El juego de equipo tiene que absorber las grandes ausencias individuales, como las de "Manu" y Carlos (Delfino)", apunta el cordobés.
–¿Cambiará mucho el planteo en cancha? Habrá varios jugadores que por momentos no estarán en sus puestos naturales. –Básicamente se tiene que potenciar nuestro juego colectivo. El juego de equipo tiene que absorber las grandes ausencias individuales, como las de "Manu" y Carlos (Delfino). A esas ausencias no la tiene que resolver el jugador que entre en lugar de ellos, sino que será tarea de todo el equipo. Mata puede jugar de 2 o yo puedo salir de 2 con Campazzo o Laprovittola. Y Nocioni y Herrmann pueden jugar de 4 y Luis Scola, de 5. El equipo tiene muchas variantes y el entrenador, muchas opciones.
–Frente a Brasil, más allá de las ausencias se notó el ADN de la Generación Dorada y también la frescura de pibes como Bortolín. ¿Cómo lo viviste?–Sacamos muchas cosas positivas de este viaje a Brasil. Una fue la personalidad de los chicos. Mostraron mucha actitud y un gran carácter. Podemos aceptar que no tendremos algunos jugadores muy importantes, pero no podemos darnos el lujo de perder nuestra esencia: salir a competir de la misma manera sin importar quiénes son los cinco que están en la cancha. Hay que jugar con carácter, personalidad e inteligencia: eso debe ser innegociable.
–Hablábamos de Bortolín, pero también hubo rendimientos y actitudes muy interesantes de Tayavek Gallizzi o Nicolás Richotti. ¿Te sorprendieron?–No me sorprendieron, pero sí me puso contento verlos así: compitiendo y luchando más allá de las limitaciones, porque nos faltaban Scola y Delía y teníamos enfrente a un rival muy potente como Brasil. Me encantó ver la actitud de los chicos. ¡No les importó nada! Lo que aporte cada uno debe repercutir en el juego de conjunto. Nuestras figuras son "Manu" y Carlos, y vamos a España sin ellos. Ahora nuestro as de espada es Luis Scola, pero se van a volcar todos encima de él: ahí tendrá que salir nuestro juego de conjunto, nuestra inteligencia.
–¿Cómo ves hoy del conflicto en la Confederación Argentina (Cabb)?–A nadie le gusta vivir una situación así. Lo que sí creo es que hay que hacer lo correcto en cualquier institución y si hay gente que no hace las cosas bien y privilegia los beneficios personales, esa persona no puede estar al frente. Los jugadores buscamos gente que quiera trabajar por y para el básquet. Deseamos estabilidad, transparencia y buen futuro. Ojalá que la Cabb llegue a ser una institución modelo.
–Luis Scola fue el primero en decir que si él no jugaba el Mundial sería por culpa de una dirigencia horrenda. Después de las renuncias en la Cabb y del inminente proceso de normalización, ustedes aún no se pronunciaron. ¿Cuándo dirán "Sí, vamos al Mundial"?–Tenemos en la cabeza que vamos a jugar el Mundial. La duda era en caso de que la gente que estaba ahí no se quisiera mover. Pero eso ha cambiado. En todo momento nuestra intención era, es y será jugar el Mundial. No hay cabida para la gente que piensa sólo en el beneficio personal.
–Es decir que está confirmado: van al Mundial.–Totalmente. Vamos al Mundial.
–Más allá de la bronca y la frustración por esta situación después de los 12 años continuados más brillantes de la selección, ¿no sienten que el cambio de fondo llevará tiempo y cierta maduración?–Nosotros aspiramos a que haya un cambio ya. Lo hemos dejado claro. Como no buscamos ningún beneficio para nosotros y no nos interesa manejar nada, sentimos que teníamos el poder para decir "basta". Si terminamos así después de 12 años del mejor básquet es porque claramente la gente que estaba manejando esto lo estaba haciendo muy mal. El cambio tiene que ser profundo y tiene que ser ya. En eso no hay tregua.