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Pablo Bergagna: Quisimos devolverle a Rieles Argentinos todo lo que nos dio

“La Margarita” preside el club de Alta Córdoba, que estuvo a punto de extinguirse hasta que fue rescatado por un grupito de exjugadores. Lo tomaron con deudas y sin luz y ahora tiene más de 400 socios.

10 de mayo de 2013 a las 09:11 a. m.
José Artaza
Pablo Bergagna: Quisimos devolverle a Rieles Argentinos todo lo que nos dio
Hoy, a las 21.30, se realizará la asamblea general para elegir a las nuevas autoridades (Foto: LVI/Sergio Cejas).

El principal motivo de la nota a la Asociación Rieles Argentinos (ARA), histórico y tradicional club capitalino, apuntaba a destacar su retorno a las competencias del básquet asociativo luego de nueve años de inhabilitación impuesta por la Asociación Cordobesa de este deporte (ACBB).

Pero tras visitar sus instalaciones de la calle Jerónimo Cortés, donde se observa el entremezclado de su construcción original (se fundó en 1938) con obras terminadas no hace mucho junto a otras en ejecución, y tras escuchar el testimonio de su presidente, el histórico exentrenador Pablo "la Margarita" Bergagna, amerita recalcar que el regreso a "la naranja" es apenas un dato más en el catálogo de novedades que la institución exhibe actualmente.

“Cuando hace ocho años decidimos hacernos cargo no teníamos ni luz. Estaba todo desquiciado. Los bandidos que estuvieron antes no sólo dejaron deudas sino que lo desmantelaron. Se llevaron hasta las fotos y recuerdos que había del club”, cuenta Bergagna, en un relato carente de odio o bronca.

Y agrega: “Cómo será el abandono que un entrenador del plantel femenino (no recordaba su nombre), hizo un juicio y nadie salió en defensa de los intereses de Rieles. Se terminaron llevando los aros de básquet, las heladeras y hasta las cocinas”, relata “la Margarita”, mientras abre un poco más sus ojos y acompaña el final de sus frases con una contagiosa sonrisa.

Una vez instalados en la misión de recuperar lo que quedaba del club y después de plantarse ante variados ofrecimientos tales como ceder las instalaciones para la explotación de bailes del cuartetero Carlitos Jiménez o dejarlo en manos de la Municipalidad, que en la gestión de Luis Juez quería transformarlo en polideportivo, un pequeño grupo de siete personas se puso al frente de la reconstrucción.

“Somos todos criados aquí, que quisimos devolverle al club todo lo que nos dio en su momento”, explica Bergagna, quien en todo momento está acompañado por Otelo Domínguez, también exjugador de básquet del club y actual secretario de actas.

Entre charla y charla, el presidente invita a Mundo D a recorrer las instalaciones y aprovecha para mostrar arreglos y nuevas obras encaradas.

Así aparecen los flamantes vestuarios, los baños para los chicos del básquet y las pibas del vóley, y el sector de las canchas de tenis, donde una decena de pibes toman clases.

En los gimnasios cubiertos el básquet y la rítmica están a full.

“Esto nos costó y nos cuesta mu­chísimo y todo es a pulmón, pero como dice la frase del “Mostaza” Merlo: ‘Vamos paso a paso’”, asegura, más que convencido, su actual presidente.

El club, que era tierra arrasada hace ocho años, pasó a aglutinar a más de 400 socios que disfrutan y practican disciplinas que van desde el squash hasta la colombófila.

“Es más, tenemos a varios pibes becados porque no tienen para pagar una cuota, pero no queremos que nadie se quede afuera”, agrega, y aclara que están concesionadas la mayoría de las disciplinas porque les permite hacerse de recursos “para seguir avanzando”.

Entre tanta novedad Bergagna hace un parate y a sugerencia del cronista rememora una partecita de su trayectoria como director técnico, pues “la Margarita” es uno de los más reconocidos entrenadores que tuvo Córdoba en las décadas del ’70 y ’80 y que hace 25 años se despidió de la conducción dirigiendo a Talleres (lo sacó campeón en 1985 y 1986).

Es, también, quien estuvo al frente de los mejores tiempos de Hindú y Redes Cordobesas, en la época en que en el torneo de Córdoba se jugaba con refuerzos extranjeros.

Pero eso es motivo para otra nota. Las esperanzas para seguir creciendo son totales.

Para agosto, cuando la institución celebre sus 75 años, sus dirigentes ansían poder festejarlo con la inauguración del piso flotante en su gimnasio principal, donde en la actualidad están recuperando su techo.

Además no ahorran en sueños y entre uno de sus más preciados asoma el poder construir un natatorio.

“Tenemos un terreno de 1.500 metros que aún no hemos utilizado (el resto ocupa otros 6 mil) y no lo vamos a desa­provechar. Todos nos iniciamos jugando al básquet, pero tenemos una visión amplia para que todos los chicos puedan estar contenidos”, opina un orgulloso Bergagna, sa­bedor de que están volcando un aporte invalorable a los pibes de la comunidad.

Y a ellos, aunque escépticos a la hora de golpear puertas para conseguir aportes a su causa, les sobra convicción para pedir que les hagan llegar fotos, trofeos y demás recuerdos que hicieron grande a una institución que está renaciendo.

Es que los recuerdos también suman.

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