Oberto, con la cabeza en el Preolímpico de Mar del Plata
El pivot cordobés Oberto, que será la cara visible del certamen a disputarse en agosto próximo, se hará los estudios para volver a jugar.
Después de todos los sustos que pasó, y de su retiro abrupto del básquet, Fabricio Oberto no quiere quemarse. No se anima a dar, con sus palabras, ni un pasito más de lo aconsejado. Apenas se filtran indicios, alguna añoranza, alguna grieta en un discurso muy medido. De todos modos, aunque él no lo diga tajantemente, tiene unas ganas locas de jugar el Preolímpico de Mar del Plata (del 30 de agosto al 11 de septiembre). Le pica, como siempre, el bichito de la selección. Lo cierto y concreto es que el cordobés estará el 27 de este mes en Mar del Plata, como cara visible e invitado especial del sorteo del Preolímpico, y a la semana siguiente viajará a Austin (EE.UU.), para someterse a un chequeo con el médico Andrea Natale, quien lo operó para corregirle sus anomalías cardíacas y, ahora, pretende realizarle estudios bajo su estricta supervisión.
"Antes que saber si puedo jugar, quiero saber cómo estoy de salud. Todo lo que pueda pasar en mi futuro va a llegar después de esos estudios. Recién cuando venga de EE.UU. y complete otros estudios en Buenos Aires a través del médico Diego Grippo (el jefe del área médica de la Confederación Argentina) voy a decidir qué hago. Quiero eliminar todas las dudas", dice Oberto, medido en sus palabras, tratando de no ilusionarse.
"Yo veo un video de la selección y me dan unas ganas tremendas de jugar, pero si no se puede, no se puede... Yo me bajé por algo… Ahora los médicos me dieron una luz y si me convenzo de que no hay riesgos y los estudios llegan a la misma conclusión, el Preolímpico es una buena opción", añade.
Sin embargo, al ratito aclara. Y vuelve a aclarar otra vez. “Hacer futurología no sirve. Esperemos los estudios. Es mejor”.
Desde su entorno, dicen que por ahora, el corazón de Fabricio es celeste y blanco, y que no se le pasa por la cabeza fichar en un equipo. La tentación que genera la selección es inocultable, por más que las palabras no salgan contundentes de la boca de Fabricio. De hecho, admite que con Germán Vaccaro, el presidente de la Confederación Argentina (Cabb), coincidieron en que de algún modo tiene que estar en Mar del Plata.
"Coincidimos en que tengo que estar cerca del equipo, de mis amigos, de mis compañeros. Me unen muchas cosas con ellos". Y si bien Julio Lamas no lo proclama a gritos, se muere de ganas de tener a Oberto entre los 12 que buscarán el pasaje a Londres 2012.
¿Después de tomar la gran decisión, Fabricio se vestirá con los cortos para disputar un rato en el Juego de las Estrellas, el 12 y el 13 de marzo en el Orfeo? La pelota queda picando. “Tuve un contacto con la Asociación de Jugadores antes de las Fiestas, pero no sé cuáles son los planes ni sé, tampoco, qué puedo hacer. Esperemos que pasen los primeros 15 días de febrero y todos los estudios. Ahí voy a decidir si puedo estar en una cancha. Pero de momento no pienso en el básquet. No quiero apurarme”, se escuda.