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La Liga de la ilusión: comienza la competencia

La 33ª edición se pondrá en marcha el jueves en Santa Cruz, tras un duro conflicto entre jugadores y clubes. El torneo reclama ideas para salir adelante.

19 de septiembre de 2016 a las 02:45 p. m.
La Liga de la ilusión: comienza la competencia
Resucitado. San Lorenzo, que le compró la plaza a 9 de Julio de Río Tercero con la intervención de Marcelo Tinelli, fue el previsible campeón de la Liga pasada.

Con la novedad de la incorporación de la 17ª provincia en la historia de la competencia, la Liga Nacional de Básquetbol abrirá el jueves su 33ª edición. En Río Gallegos (Santa Cruz), el flamante ascendido Hispano Argentino recibirá al campeón vigente, el San Lorenzo que Marcelo Tinelli reflotó sobre la base de una buena cantidad de billetes.

Nuevamente con el formato de 20 equipos (descendió Sionista de Paraná y subieron los santacruceños), la nueva edición se presentó con un receso convulsionado como consecuencia de la polémica disposición de la Asociación de Clubes, que liberó el cupo de extranjeros con la finalidad de bajar la altísima cotización de los jugadores nacionales.

En esa pulseada, con idas y vueltas que incluso puso en duda la iniciación misma de la Liga, la AdC finalmente logró su propósito y los jugadores levantaron todas las medidas de fuerza el 11 de agosto pasado. La proximidad de la competencia, el llamado de los clubes a entrenar y la mediación de la Confederación Argentina, destrabaron un conflicto que, seguramente, aún no entregó su último dictamen.

De aquel idealista arranque de 1985, cuando cayó la ficha de la necesidad de una fuerte competencia interna, el negocio del básquetbol creció en cifras millonarias para jugadores y agentes. Pero tras unos años de franco crecimiento deportivo y también apuntalado mediáticamente por los éxitos de la Generación Dorada, la actividad no logró mejorar estructuras, se estancó y a pesar de su pretencioso título de hashtag #laLigaIlusiona con que pretende “bajar línea” en los tiempos modernos, la realidad es otra.

Y por más que el titular de la AdC, Fabián Borro, pregone que "el objetivo de federalizar La Liga se está cumpliendo" y que "el partido entre Hispano y San Lorenzo será el más austral del mundo", es imposible desconocer que, en la distribución de las plazas de las últimas ligas, el poder del dinero tuvo más influencia que cualquier resultado deportivo. El ingreso de Tinelli y su generosa billetera terminó por desequilibrar el mercado de un deporte que difícilmente genere las fortunas que paga.

Este jueves, la Liga se pondrá en marcha otra vez con mayoría de escenarios precarios y arrastrando una media de mil espectadores por encuentro. Muchos billetes y poca imaginación. La Liga necesita ilusionar de verdad.

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