La cuarentena sin silbato: "el Colo" Estévez y el arbitraje de la Liga Nacional
Pablo Estévez, referente en el arbitraje de la Liga Nacional, cuenta cómo trabaja en el aislamiento y espera que se pueda terminar la temporada que frenó la pandemia.
Pablo Estévez es uno de los árbitros emblemas en la historia de la Liga Nacional. El "Colorado", como es conocido en el mundillo del básquet argentino, comparte el aislamiento junto a su familia, mientras espera que los acontecimientos que acompañan a la pandemia le permitan recibir algunas señales para avizorar lo que vendrá en su profesión.
“Por el momento sobrellevamos la cuarentena de la mejor manera”, cuenta el árbitro que comenzó a dirigir minibásquet en Capital Federal con apenas 14 años y que hasta la actualidad totaliza unos 1200 partidos impartiendo justicia en la Liga Nacional.
Mientras “sobrelleva” el aislamiento, el árbitro porteño que el 4 de agosto cumplirá 54 años, no sólo desea que la Liga pueda tener una definición con un campeón sino que además está atento al desenlace que pueda tener la pandemia pues... “si todo se retrasa hasta octubre o noviembre, tendré que buscar otros horizontes como prioridad para el bienestar de mi familia y el mío”, reconoce.
Con 21 años dirigiendo a nivel internacional, comisario técnico e instructor de árbitro FIBA, Estévez entiende que el destino de la competencia estará “muy atado a lo que decida el Gobierno con el fútbol, que es nuestro deporte insignia en el país. Seguramente después del fútbol seguiremos todas las demás”, especula.
Casado con Karina Van Der Wee, ex integrante de la selección argentina de básquetbol a fines de los ‘80 y padre de trillizos (Macarena, Francisco y Bautista), el Colorado discurre su vida en la pequeña ciudad de Sáenz Peña, a unos 24 kilómetros al sudoeste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
–¿Cómo sobrellevás la etapa de cuarentena? ¿Cómo es tu día a día?
–Se vive algo muy diferente a nuestra vida diaria. Durante ocho meses es un ida y vuelta constante y nunca paso tanto tiempo seguido en casa. Pero, bueno, nos vamos acostumbrando, todos. Por suerte en casa tengo un jardín adelante y una terraza amplia, donde podemos subir y darle uso.
–¿Se pone la convivencia a prueba?
–¡Sí! Tratamos de arreglárnosla los cinco. Los trillizos, como todos los pibes, tienen sus tareas del colegio en forma virtual y hay que estar atrás de ellos porque es todo novedoso y les cuesta. Además tienen que hacer rutinas físicas porque Macarena hace básquet y los varones juegan al fútbol. Es algo raro para ellos estar tanto tiempo encerrados. Y, bueno, es un poco de todo. No madrugamos, nos levantamos a mitad de mañana. Y vamos acostumbrándonos los unos a los otros. Eso no significa que nos llevemos las 24 horas bien, pero la vamos llevando (risas).
–¿Qué tipo de actividades realizan los árbitros para contrarrestar la falta de competencia?
–En el colegio profesional tenemos un departamento Físico, uno de Designaciones y otro Técnico. El Técnico nos está dando actividades a través de videos, de cuestionarios con preguntas y respuestas y además con foros de discusión entre nosotros. A su vez, el departamento Físico, además de recomendarnos aplicaciones por internet para entrenar en casa, nos mandó un cronograma para hacer actividades con el cuerpo y actividades cognitivas para los reflejos, que nos permiten mantenernos activos y ágiles.
–¿Te comunicás con los colegas y con el resto de los estamentos del básquet? ¿Cuáles son los temas o preocupaciones?
–Entre colegas estamos continuamente comunicados. Mediante grupos de WhatsApp, con nuestra gente del sindicato, con nuestro secretario general de la Asociación de Árbitros. Y la verdad que todos estamos preocupados. Nosotros cobramos los partidos que arbitramos y no tenemos un sueldo fijo por mes. Esto fue algo inesperado para todo el mundo y a aquél que no es asalariado ni tiene la posibilidad de que se le pague por mes, se le complica un poco más. Yo sé que nuestros dirigentes están abocados al tema y tratando de mejorar o darle una solución o al menos un paliativo para esto que se nos vino encima a todos. Esto no es culpa de nadie, pero bueno hay que ver cómo podemos salir todos de la mejor manera posible.
–¿Y con referentes de otras disciplinas?
–Sí, claro. También he hablado con gente de otros deportes, tengo confianza y llegada con muchos. Por ejemplo, con la Asociación de Árbitros de Fútbol, me he comunicado con gente del vóley, del hockey y la verdad es que estamos todos preocupados. Es algo muy raro. Muy imprevisible todo y bueno, veremos de qué manera sale cada uno, es decir cómo salen los clubes, cómo salen las federaciones. Ojalá que lleguemos a una buena solución.
–¿Cómo pensás que debería resolverse lo que queda de competencia y qué puede ocurrir en los meses por venir?
–Nos encantaría que la competencia comience lo antes posible y se pueda definir. A mí me gustaría, independientemente que sea mi trabajo o no, que el torneo termine, que no quede desierto, que haya una final y un campeón. Pero sé que los tiempos no son los mejores. A los clubes no les gustaría mucho jugar a puertas cerradas por todo lo que significa para ellos al no poder recuperar dinero por las boleterías para poder paliar los gastos. Y, bueno, es todo muy difícil. Yo creo que cuando den el okey para empezar habría que hacerlo a puertas cerradas como seguramente lo harán otros deportes, con las medidas de seguridad que haya que tomar. Pero, bueno, estando seguros de que se puede hacer. Yo creo que va muy atado a lo que decida el Gobierno con el fútbol, que es nuestro deporte insignia en el país. Después de la del fútbol seguiremos todas las demás. Pero bueno, acá estamos esperándolo (risas)…
–Si la inactividad se prolonga, ¿Avizorás la chance de ponerle punto final a tu carrera?
–La verdad que no estoy pensando en el retiro, ni mucho menos. Creo que estoy en un buen momento de la carrera. Si bien ya soy un árbitro veterano, lo tengo recontraclaro, creo que todavía le soy útil a la liga. Independientemente de que sea mi trabajo o no, estoy hablando por cuestiones técnicas. Por supuesto que si este parate es más que largo y que se decida, por ejemplo, que la liga quede desierta y empezar en octubre o noviembre por supuesto que tendré buscar otros horizontes como prioridad para el bienestar de mi familia y el mío. Y, bueno, seguiremos esperando el comienzo de la Liga. Siempre estando en condiciones óptimas, tanto técnicas como físicas, para que cuando empiece o se decida empezar estar poder hacerlo sin ningún tipo de problema.
–Se te percibe apasionado…
–Es que yo creo que esto va más allá del dinero o no. Y si bien es mi trabajo, esto del arbitraje se hace con mucha pasión. Por supuesto tiene su principio y su fin, pero no estoy pensando en el final. Y la Liga Nacional creo que ocupa, no sólo en mí sino en todos los árbitros que estamos arbitrando en el primer nivel, un lugar privilegiado y me gusta estar en ese lugar. Siempre y cuando esté a la altura para ocuparlo, claro está.
