Gomila, el ayudante cordobés de Moussambani
El médico cordobés Andrés Gomila trabaja en Guinea Ecuatorial junto al nadador que hizo historia en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Aquella vez, el deportista se tiró a correr los 100 metros libres y tardó casi el doble que cualquier otro competidor.
Eric Moussambani conoció la fama hace 12 años. Fue invitado a nadar los 100 metros libres en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y, a duras penas, los hizo en 1m52,72, un tiempo que duplicaba al común de los otros competidores. El deportista, nacido en Guinea Ecuatorial, había sido convocado apenas seis meses antes y tuvo que aprender a nadar en la pileta de un hotel en Malabo, la capital de su país.
"Eric es un gran amigo. Ahora es profesor de unos 40 niños en la pileta del polideportivo municipal de Malabo", me contó ayer el cordobés Andrés Gomila. "Y yo soy uno de sus ayudantes". Sentado junto a este médico de barrio Jardín en una de las tribunas de Wimbledon, escuché la historia mientras los ecos de la derrota de Juan Martín Del Potro se desvanecían. "Soy médico, trabajo en una campaña contra la malaria en Guinea, pero lunes, miércoles y viernes vamos a trabajar con Moussambani. No faltamos", me reveló como si nada.
Gomila lleva varios años en África. Primero vivió en Botswana y luego, en Guinea Ecuatorial. Ahí conoció al gran Moussambani, una celebridad según Andrés, gracias a aquella famosa carrera en los Juegos de Sydney en la que casi se ahoga.
"Ahora, Eric trabaja en una petrolera y además es el entrenador general de la natación en su país. Aprendió mucho después de las Olimpíadas y hasta firmó contratos con marcas internacionales que llegaron a auspiciarlo", me explicó Andrés.
"Ahora, Eric trabaja en una petrolera y además es el entrenador general de la natación en su país. Aprendió mucho después de las Olimpíadas y hasta firmó contratos con marcas internacionales que llegaron a auspiciarlo", me explicó Andrés.
Según el cordobés, que habitualmente nadaba (como hobby) en la pileta del polideportivo de Malabo, un colega le ofreció ayudar a Eric ya que era uno de los pocos adultos que sabía practicar el deporte. Así se conocieron y comenzaron a trabajar. “Tenemos unos 40 chicos y jóvenes que quieren aprender. Pero Malabo no cuenta siquiera con una casa de venta de ropa deportiva. Ni para comprar anteojos para el agua. La mayoría nada en calzoncillos o con la ropa interior que tienen. Pero le ponen una garra tremenda”, me decía.
Una aventuraEl cordobés y Moussambani dirigen a los pibes en una pileta de 50 metros, olímpica, oficial. "Se construyó el año pasado gracias a que en Guinea se jugó la Copa Africana de Naciones de fútbol. Llegó mucho dinero y por eso dejaron estas instalaciones. Pobre Eric... Me contó que él tuvo que aprender a nadar en la pileta de un hotel, pero de esas que tienen forma de riñón y hacía la curva. Después, llegó a Sydney y no lo podía creer. Recuerdo lo que me contó de aquella vez: 'Cuando me preparé para largar veía la llegada del otro lado como quien mira al horizonte en el mar. Creí que jamás llegaría a la otra orilla'".
Algunas versiones decían que Moussambani vendría a los Juegos Olímpicos de Londres como entrenador del equipo oficial de Guinea, algo que no ha ocurrido ni ocurrirá: su país no envió delegación. "Nos llegó la invitación del Comité Olímpico Internacional tanto para una mujer como para un hombre. Yo era el encargado de cronometrar los tiempos, pero no tenemos chicos para este nivel... Ni lejos. Además, no existe una federación que los represente. Así era imposible volver a ver a otro Moussambani", explicaba el argentino.
Malabo, según este médico que está punto de regresar a Córdoba, es una pequeña ciudad en la que abundan las chabolas, casi no existe el pavimento y la gente sólo puede ver un canal en la televisión. Para seguir los Juegos Olímpicos Londres 2012 deben reunirse en un bar, de los cientos que hay, y pedirle al dueño que seleccione algún canal deportivo.
"Pero a Eric lo conocen todos. Aquella carrera de Sydney lo volvió una estrella nacional. Luego, pasó por España y hasta mejoró sus tiempos y finalmente se vino a su país. ¿El detalle? Ahora, ni se tira al agua y te da las indicaciones desde el borde. Ja ja ja. Para eso estamos nosotros", cerró Gomila.