Entrevista de Mundo D a Laprovíttola: “El legado es bien claro”
Laprovíttola, base de la selección, es un referente del equipo que heredó la mística de la Generación Dorada.
Un pasacalle estuvo en el lugar indicado, en el momento preciso. "Te invitamos a la escuelita de básquet de Deportivo Morón", decía el cartel. Y desde adentro del auto de sus padres, Nicolás Laprovittola lo vio y se le iluminaron los ojitos. Tenía sólo 7 años y había quedado fascinado con la película Space Jam. El básquet era tan ajeno a su familia, que él cree que ni su padre ni su madre sabían de qué se trataba, pero al mayor de sus tres hijos el deporte de la naranja lo había embelesado desde una pantalla.
A 20 años de aquella anécdota, aquel pequeño niño se convirtió en uno de los referentes de la selección; en uno de los jugadores que tienen en su poder la “responsabilidad” de transmitir el legado que dejaron los héroes del básquetbol de estas tierras.
A los 27 años, "Lapro" es uno de los bases de la selección de Sergio Hernández, y junto a Luis Scola (37) y Facundo Campazzo (26) son los referentes de un equipo renovado que afronta la AmeriCup a definirse en Córdoba.
Su rol en esta “nueva versión” de Argentina lo muestra con más protagonismo en la ofensiva. El bonaerense se pone el equipo al hombro. “Se fue dando así, pero también se debe a cómo está armado el equipo. ‘Facu’ también va a tener que tomar un rol goleador. Nosotros somos bases con la bola en la mano mucho tiempo y vamos a tener que pensar en el aro y no sólo en hacer jugar al equipo”.
Aunque los dos son bases, comparten con el cordobés muchos minutos en la cancha y, vaticina, seguirá siendo así “porque el equipo lo necesita”. “Nos sentimos cómodos. Nos entendemos mucho. Llevamos mucho tiempo jugando juntos en la selección y eso nos da un conocimiento entre nosotros que es diferente con los demás. Juntos podemos aportar una dinámica diferente”, explica.

“Veterano”
Las edades de los 12 que “el Oveja” convocó para afrontar la AmeriCup van de los 37 de Luis Scola a los 19 de Máximo Fjellerup. En el medio, son “Lapro” y Campazzo los exponentes de una camada que creció a la par de la inoxidable vigencia de referentes como “Luifa”, Andrés Nocioni o Emanuel Ginóbili. El base, desde su posición de uno de los “veteranos” del plantel, admite: “Intento tomar el rol de líder. Luis está a la cabeza, y un escalón más abajo estamos “Facu”, yo, Garino, que tenemos que ser referentes también y no pensar que Luis nos va a arreglar todo. Hoy que Luis no está en el equipo (lesionado), tenemos que hacernos cargo de muchas cosas.
–Ahora les toca a ustedes transmitir la mística de la Generación Dorada...–La transmisión de los valores, la manera de armar el equipo, de entrenar, los hábitos en las comidas, los cuidados... todo eso ya está dentro del sistema. El legado que ha formado la GD está bien claro y no sólo lo entendemos los jugadores, sino también el staff técnico, la gente que nos ayuda… Todos pensamos de esa manera. Pero tenemos que tener paciencia por la inexperiencia, por los jóvenes que somos.
–¿Qué se puede esperar de este nuevo equipo?–Intensidad. Tenemos que aprovechar que somos jugadores jóvenes y queremos ir para adelante. También nos vamos a equivocar. Vamos a tener momentos en que no juguemos bien, pero a partir de la intensidad, del querer competir e ir para adelante, debemos jugar de la mejor manera. Tenemos que mostrarle al mundo que Argentina sigue teniendo el mismo carácter y hambre de querer ganar que tenía estos últimos años.
Sin miedo a nada
La carrera de Nicolás Laprovittola lo llevó a traspasar las fronteras nacionales. Brasil (Flamengo), España (Estudiantes), Lituania (Lietuvos Rytas), Euroliga (Baskonia) y hasta la NBA (San Antonio Spurs) fueron refugio y formación para el base bonaerense que tiene como destino al Zenit de Rusia, en San Petersburgo.
–Si bien decís que venís de una temporada con poco juego, estuviste en la NBA. ¿Cómo te marcó esa experiencia?–Estuve en dos equipos soñados para cualquier jugador argentino, tanto San Antonio como Baskonia en la Euroliga. Pero también soy autocrítico y consciente de que jugué poco tiempo. Y más allá del nivel en donde jugué, me afectó un poco. Igual, la experiencia NBA fue algo increíble y me lo gané en la pretemporada. Llegar con una invitación y sin un contrato fue un poco arriesgado, pero me lo gané. Y demostré que puedo ser parte de un equipo NBA.

–¿De Rusia qué sabés?–Todavía no mucho. La temporada arranca el 4 de octubre. Es un equipo que está invirtiendo, es una liga con equipo de grandes nombres, que no es tan conocida pero tiene mucho nivel. El Zenit el año pasado jugó semifinales, estuvo cerca de entrar en la Euroliga y este año aspira a cosas importantes. Esas son las cosas que me motivaron. Vivir en Rusia será complicado y muy raro todo. Pero es una experiencia y no tengo miedo. No me asusta nada. Me adaptaré e intentaré jugar lo mejor que pueda. Creo que voy a ser una pieza importante del equipo y eso también es algo que me motivó.
–¿Tuviste contacto con los futbolistas que van a estar allá? (Driussi, Paredes, Mammana, Kranevitter y Rigoni jugarán en el Zenit)–Estuve en contacto con Driussi, un poco para que me cuente cosas del club, o de la ciudad… más o menos dónde están ubicados para yo poder estar cerca también. Es una banda importante de argentinos y si estamos todos juntos va a ser más fácil.

Hijo de la diputada nacional Margarita Stolbizer y de Juan Carlos, recibió siempre el aliento de sus padres. “En mi casa obviamente se habla de política, pero de los tres hermanos (Federico y Juan, menores que Nicolás, también juegan al básquet), yo soy el que está menos en el tema. Pero se habla más de básquet o de deportes que de otra cosa”, cuenta el base de la selección.