En Turquía, Milanesio lucha por dejar de ser jugador
Marcelo, asistente del técnico Sergio Hernández, habló de su duelo por dejar el básquet y aseguró que no volverá a meterse de lleno en la actividad.
Tiene la pelota, la camiseta, transpira como en sus buenos viejos tiempos y la sonrisa no se le escapa del rostro en cada entrenamiento en el Kadir Has Spor Salonu de Kayseri. Pero lejos está de ser ésta una película con final feliz. Algo le falta: a la hora de que la pelota vuela al aire para iniciar el partido, él, ni más ni menos que él, debe mirar el juego desde afuera.
Marcelo Milanesio, de él se trata, está otra vez ligado al básquet de alta competencia. Por más que él se empeñe en asegurar que es algo circunstancial y que no se le pasa por la cabeza volver a meterse de lleno en la actividad. "Quiero recuperar a Marcelo para el básquet", había dicho Sergio Hernández a la hora de hacer el anuncio de la imprevista citación de último momento. Pero el histórico jugador de Atenas parece que no le dará con el gusto.
"Ni lo pensé ni lo estoy pensando", responde cuando se le sugiere la idea de meterse otra vez de lleno en el básquet.
-¿Estar aquí otra vez metido en la intimidad de un equipo, no te da ganas de reaparecer en esto?-No quiero pensar en eso sino simplemente en el Mundial y después seguir con mis actividades normales. No tomo a esto como una nueva oportunidad de meterme en el básquet. Obviamente que me vuelvo a acercar y esto es mi pasión número uno de toda mi vida, pero no vine aquí como para empezar nuevamente con esto, sino simplemente porque me invitaron y estoy profundamente agradecido. Es un lujo poder estar acá compartiendo con esta generación y ahora que la veo más de cerca me pone más orgulloso ser representante por la forma en que se dan y se entrenan. Es un lujo lo que tenemos. Pero volver a meterme al básquet no está en mi cabeza, sino seguir con mis actividades y el tiempo dirá.
-Entonces, ¿qué te produce estar aquí de nuevo? -La verdad que chochísimo. Mirá lo que es esta cancha en un Mundial, Es una alegría muy grande y más con estos jugadores. Es una gran experiencia esta que me toca vivir y estar acá me da unas ganas tremendas de jugar. Es jodido sacarse el jugador de adentro y por ahí me da vergüenza, porque no lo debo hacer y me tiento de lanzar al aro. Ellos (por los jugadores) son los que tienen que tirarla y yo sólo estoy aquí para pasársela. Pero me puede esto, me puede la motivación de un Mundial y ahora puedo decir que estoy bastante entrenado (se ríe).
-¿Cómo anda ese duelo del retiro?-Llevaba ocho años sin básquet y la verdad que no fue fácil para mí decidirme a no pisar más una cancha, porque es mi gran pasión. Pero estar ahora acá, ver esta cancha, los aros, esta pasión y … te sale las ganas de tirar de nuevo.
-¿Para qué está Argentina en el Mundial?-Es un equipo para pelear palmo a palmo con cualquiera. Pero éste es un Mundial muy parejo, donde los equipos más chicos han crecido mucho y donde todo va a ser muy peleado. El equipo está muy bien, con una buena preparación, con muchas ganas, mentalizados, con mucha seriedad con el trabajo y sólo espero que las cosas se den dentro de la cancha.
La nota completa en Mundo D papel.