En Atenas hay sensaciones que preocupan más que las derrotas
Más allá de la caída en casa ante Olímpico, el Griego no encuentra su identidad y alimenta sus gestos de fastidio y hasta de impotencia. Por ahora, con el corazón no alcanza.
Por lo general, las sensaciones escapan a los números fríos. No se explican, ni por asomo, en las estadísticas, en las planillas. Y más allá de que el sistema de competencia le quita peso a la crisis de juego (las diferencias se acortan al comenzar la segunda fase, a la cual se arrastra la mitad de los puntos de esta instancia), Atenas evidenció ante Olímpico demasiados gestos de preocupación, fastidio y hasta impotencia. Y no es una metáfora: bastaba con mirar los rostros de la tropa ateniense.
El equipo de La Banda, la Cenicienta de la Zona Norte de la Liga Nacional de Básquetbol, agudizó esas sensaciones en un Atenas que sigue sin engranar, sin encontrar una identidad y un planteo en el cual reconocerse. Va parchando situaciones, maquillando carencias. Y aunque la tabla de posiciones podría ser más benévola (la increíble derrota ante La Unión por la patada de Bruno Lábaque a la pelota y dos cierres apretadísimos ante Sionista), la realidad de las sensaciones es bien distinta: son rostros que reflejan preocupación.
En ataque, le faltan ideas y no encuentra el gol. En ofensiva, el verde es un equipo sin variantes, sin sorpresa y, sobre todo, sin una línea de juego. Apuesta al corazón, a las resoluciones individuales. Pone un empeño siempre necesario pero muchas veces insuficiente. Y el combo de carencias y urgencias desnaturalizan posiciones y funciones: ante Olímpico, en buena parte del último cuarto jugó con cuatro perimetrales (Colli, que fue figura, más Lábaque, Elsener y Lescano) y un ala-pivot disfrazado hundido en la zona pintada (Guaita). Con ese esquema logró remontar un juego que se le escapaba y hasta tuvo la chance de igualarlo sobre el cierre. ¿Se podría criticar a alguno de los externos que se tuvo que disfrazar de ala-pivot? ¿Alguien le achacaría a Guaita que en defensa perdió ante pivots naturales, como ocurrió con Clancy?
Del otro lado de la cancha tampoco se destaca por su fortaleza. La defensa, por ahora, no es un sello como se pretende. En parte, como lo explicó el entrenador Alejandro Lotterio (ver video), por la frustración que genera la anemia ofensiva: le cuesta salir a comerse la cancha en defensa cuando en el otro aro choca contra su impotencia.
Los cambios de posiciones naturales también complican la custodia del canasto: con Román González falto de dinámica (aunque viene mejorando, el gigante está lejos de un buen estado físico) y con Aprea que viene perdiendo crédito (en el último juego no pisó la cancha por decisión táctica), se apuesta por un equipo más liviano y dinámico que sirve para salir de algunas situaciones pero no hace más que subrayar una incógnita a futuro. Y ese es, muy probablemente, el mayor dilema griego: cómo ensamblar piezas (¿seguirá jugando sin extranjero?) y encontrar una identidad de cara a lo que viene. El presente está pintado por caras de fastidio e impotencia. Ese síntoma preocupa más que las seis derrotas en nueve juegos.