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El recuerdo de Gustavo Chazarreta, en una emotiva carta

Un lector santiagueño evocó a la exfigura de las Estrellas Blancas con algunas aristas poco conocidas del basquetbolista, fallecido el miércoles, a los 75 años.

06 de julio de 2017 a las 11:07 p. m.
El recuerdo de Gustavo Chazarreta, en una emotiva carta
Gustavo Chazarreta (al centro) en sus años de jugador de Universitario.

La desaparición de Gustavo Adolo Chazarreta conmovió al ambiente basquetbolístico y médico de Córdoba y Santiago del Estero, desde donde un lector, Roberto Vozza, nos remitió un largo mensaje que merece conocerse, con recuerdos puntuales y poco conocidos del crack que lució en las Estrellas Blancas de Juniors y la selección nacional.

La misiva es la siguiente:

"Muy cálida la recordación de Mundo D al amigo Gustavo Chazarreta, cuya muerte por una crisis cardíaca nos dejó sorprendidos y pasmados. Que yo supiera, él tenía una seria dolencia de columna, irreversible. No podía estar parado; se apoyaba en la pared para mitigar dolores casi permanentes.

"No hace mucho, en las comunicaciones que manteníamos via correo electrónico, me habia pasado la dirección de su nuevo consultorio, porque él estaba siempre presto a atender a sus “hermanos santiagueños”, sea por su especialidad o para contribuir en apoyo por otras dolencias.

"En años anteriores, Chaza congregaba a colegas amigos con los que visitaban parajes del interior santiagueño llevando alivio para la salud de sus humildes pobladores y dejando medicamentos. Él no divulgaba esta acción porque no quería darle trascendencia a su humanitario gesto. Esa fue una de sus grandes virtudes: la humildad y la sencillez que conformaron su enorme personalidad santiagueña. Amaba su suelo natal “del que nunca me fui”, decía.

"En basquetbol, junto con Tulli, Arce, Ríos, fue un ícono. En los campeonatos argentinos su presencia era Santiago del Estero. Marcaba la representación provinciana.

"Recuerdo la anécdota de una brillante noche defendiendo los colores de la divisa provincial… Fue frente a Peñarol de Montevideo en la primitiva cancha de Estudiantes Unidos. En el equipo visitante, entre otras figuras internacionales, jugaba un morocho regordete y de baja estatura llamado Danilo Coito. El equipo uruguayo jugó dos partidos. El primero contra un combinado Inti-Estudiantes Unidos, en el que se impuso holgadamente y el citado jugador se convirtió en un intratable goleador. Convertía desde cualquier sector de la ofensiva peñarolense; y hasta se lo vio encestar tirando desde el piso.

"Al día siguiente fue contra la selección provincial, y otra fue la historia. Con un Chazarreta inspirado, no solo que ganó Santiago sino que Gustavo apeló a una de sus tácticas de juego que le caracterizaba: las tapas al contrario. Y la víctima fue precisamente aquel morocho regordete y goleador, que sufrió la vergüenza de tres tapones tan justos y perfectos de “Chaza” que no solo trepidaron con su fuerte sonido en el recinto de juego, ante el alborozo de los espectadores, sino que fueron determinantes para que el jugador uruguayo pida ser reemplazado y no volver mas al juego.

"Y mucho más antes, tuvo un gesto enormemente sensible y humanitario. El ayudó al retorno a las canchas del mítico Rafael Lledó. Tras una larga pausa de cuatro años, a raíz de una seria enfermedad pulmonar que sufrió en 1954, Lledó fue convocado para integrar la selección provincial con vistas al Argentino de Santa Fe en 1958. Fue a los entrenamientos pero se sintió no sólo fuera de forma física, sino desmotivado. Por ello renunció a participar. Pero el propósito del retorno no estaba desechado del todo. \'Chafa\' comenzó lentamente su proceso de recuperación en su club, Santiago BBC, y tuvo de acompañante en esos menesteres al juvenil Gustavo Chazarreta que lo ayudó en las prácticas dedicándole muchas horas. Finalmente Lledó volvió con casi 40 años. A poco de esa rehabilitación lo tentó Juventud para sumarlo a sus filas. En 1963 llegó a disputar una final memorable en el campeonato local. Tras de ello, sí, decidió el retiro definitivo.

"Tengo entendido de que no hubo velatorio de sus restos. Fueron cremados directamente decidiendo la familia esparcir parte de sus cenizas en Córdoba y hacer lo propio aquí. Al parecer, será en el playón donde se disputó el Campeonato Argentino de 1968, y donde se erige en uno de sus laterales el Monumento al Básquetbol.

"Un saludo cordial. Roberto "Pupi" Vozza".

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