Pasa en la NBA. Crónica de una implosión: todo mal en Dallas Mavericks, tras la partida de Luka Doncic
El equipo tejano estaba armado para pelear por la corona. Pero nada funcionó. Muchas críticas y poco futuro.
En un lapso de tan solo 34 días, Dallas Mavericks experimentó una transformación drástica, pasando de ser un equipo con aspiraciones a un conjunto sumido en el caos, tras el sorpresivo traspaso de su estrella, Luka Doncic, a Los Angeles Lakers el 1 de febrero de 2025.
Lo que inicialmente se percibió como un movimiento impactante por parte de la gerencia, liderada por Nico Harrison, desencadenó una serie de eventos desafortunados que sacudieron a la franquicia hasta sus cimientos.
La salida de Doncic fue seguida rápidamente por una conferencia de prensa de Nico Harrison el 2 de febrero, y la presentación del esloveno con los Lakers el 4 de febrero. Ese mismo día, los Mavs concretaron otro traspaso, enviando a Quentin Grimes a los 76ers.
En un intento por reestructurar el equipo, Dallas presentó a Anthony Davis el 7 de febrero, cuyo debut al día siguiente fue prometedor pero efímero, ya que sufrió una lesión. Este contratiempo marcó el inicio de una espiral descendente para los Mavericks.
Problemas varios en Mavericks
La frustración de los fanáticos no tardó en manifestarse. El 9 de febrero se reportó la expulsión de seguidores del American Airlines Center por gritar consignas pidiendo el despido de Nico Harrison (“Fire Nico”) durante el debut de Luka Doncic con los Lakers, evento al que asistió la leyenda Dirk Nowitzki.
El descontento se extendió a otros ámbitos, con cánticos similares resonando en un evento de la SMU donde Harrison estuvo presente el 12 de febrero. La situación se tornó aún más turbia con el arresto del asistente de los Mavs, Darrell Armstrong, por asalto agravado el 15 de febrero.
Un hecho insólito que reflejó la tensión interna fue la difusión de un video musical de los Mavs con jugadores editados el 21 de febrero. Ese mismo día, Dirk Nowitzki rompió su silencio en una entrevista radial, calificando la situación como “extraña”. El regreso de Luka Doncic a Dallas con la camiseta de los Lakers el 25 de febrero solo añadió más sal a la herida, liderando a su nuevo equipo a la victoria con un triple-doble. Paralelamente, un nuevo mural de Doncic fue revelado en la ciudad, un recordatorio constante de la estrella que ya no vestía los colores locales.
En medio de este torbellino, se produjeron eventos aislados como la destacada actuación de Quentin Grimes con 44 puntos para los 76ers el 1 de marzo, pero la atención seguía centrada en el declive de los Mavericks. La directiva tomó una decisión impopular al aumentar el precio de los abonos en un 8% el 3 de marzo, lo que exacerbó aún más el malestar de los seguidores.
El golpe de gracia llegó el 3 de marzo con la grave lesión de rodilla de Kyrie Irving. A pesar del dolor, Irving demostró su compromiso encestando heroicamente dos tiros libres antes de abandonar el partido. Al día siguiente, se confirmó el peor presagio: desgarro del ligamento cruzado anterior en la rodilla izquierda, dejándolo fuera por el resto de la temporada 2024-2. Esta lesión no solo representa una baja sensible para el equipo, sino que también parece sentenciar cualquier aspiración de los Mavericks para lo que resta de campaña.
El entrenador Jason Kidd calificó la lesión de Irving como un “accidente fortuito” y negó cualquier vínculo con el aumento de sus minutos en cancha tras la salida de Doncic. Antes de la lesión, Irving promediaba 39.3 minutos en los diez partidos posteriores al traspaso, un aumento significativo respecto a sus 35.9 minutos previos. Kidd defendió la decisión de dar más minutos a sus estrellas, argumentando que la liga no está hecha para descansar jugadores. Sin embargo, se señala que la carga de minutos, sumada al impacto en el juego, podría haber contribuido a la lesión.
La situación se agrava con la frustración de otros jugadores, como Klay Thompson, quien fichó por los Mavericks con la promesa de luchar por el anillo. Thompson se siente “engañado” tras el traspaso de Doncic, al considerar que eligió unirse a un equipo con el objetivo de ganar junto a él, y ahora ve cómo esas aspiraciones se desmoronan. Su descontento se filtró públicamente.
La tormenta perfecta
En este contexto de lesiones (también sufrieron percances Anthony Davis, Dereck Lively II, Daniel Gafford y Kai Jones) y desánimo generalizado, los Dallas Mavericks se encuentran sumidos en una crisis profunda. La marcha de Luka Doncic, lejos de ser un simple traspaso, desató una tormenta perfecta que ha puesto en jaque el futuro inmediato de la franquicia, marcando un “momento de terror” para la organización y su afición.