Campana, el perfecto desobediente
Rebelde con causa. En 1988, Atenas le ganó la segunda final de la Liga Nacional a River con un doble sobre la hora de Campana, al que Garrone había puesto para distraer la marca rival y pasar la pelota.
Fue como en esas típicas películas estadounidenses de grandes héroes, con guiones tan cargados de situaciones inverosímiles que resultan difíciles de creer. Pero aquel 15 de diciembre de 1988 la acción no tuvo por escenario un cine, sino el Polideportivo Cerutti (por entonces General San Martín).
Allí, el protagonista central, al mejor estilo Rambo pero vestido con la camiseta de Atenas y "parchado" en una pierna, era Héctor Campana, que de un solo tiro "mató a todos los malos".
Fue por la segunda final de la Liga Nacional '88, en un partido entre los griegos y River, que tuvo un final feliz de la mano salvadora del "Pichi", que 10 días antes, en la semifinal ante Pacífico, había sufrido un desgarro en la pierna izquierda.
Los 4.000 espectadores que desbordaron el Poli y los miles que lo siguieron por Canal 12 no olvidarán ese instante a siete segundos del cierre, cuando con el marcador igualado en 83 y con pelota para Atenas, el DT de los griegos, Walter Garrone, se la jugó con Campana en una pierna.
El final es harto conocido: el súper héroe recibió la pelota en el círculo central, realizó tres piques, se levantó ante la marca de Esteban Camisassa y a cobrar. Atenas, que también tenía la baja de Germán Filloy (lesionado), ganó 85-83, se puso 2-0 y metió medio título en el bolsillo.
Pero la historia tiene otra arista, menos conocida, y que involucra a Garrone y Campana. “Yo imaginé que cuando ‘Pichi’ recibiera la pelota (River había cortado con falta), ellos lo doblarían en la marca –cuenta hoy el ex DT–, por eso le pedí que la pase adentro de la zona para que defina alguno de nuestros grandotes (Donald Jones o Carlos Cerutti). Pero en cuanto la recibió, le sacudió y festejamos todos. Es una pavada lo que diré, pero sentí que ‘Palito’ Cerutti la ayudó a entrar con la mirada”.
Repique de campanas
Para Campana, el doble fue uno de los más importantes de los 17.359 que anotó en la Liga Nacional y que lo convirtieron en el goleador histórico de la competencia.
"Hay muchas conversiones que quedan en mi memoria. Pero si es por la importancia, por las particulares condiciones en que jugué, porque era una final y estaba empatada, podría decir que fue el doble más importante que hice", dice el actual vicegobernador.
Sobre la jugada, “el Pichi” recuerda que hubo mucho de sorpresa. “Cuando sacamos el único que estaba solo era yo. No pudieron acomodarse. No recuerdo si Walter me dio alguna instrucción. Hice dos o tres piques y tiré con la marca encima y entró”, contó.
Tres días más tarde, en Buenos Aires, el griego terminó de darle el golpe de nocaut a River con un 95-87 y definió la serie con un contundente 3-0. Como anécdota quedó que un dirigente intentó “explicarle” a los jugadores la conveniencia económica de un quinto juego en Córdoba para poder hacer frente a sus salarios. Había demasiadas ansias de triunfo. Y si no, pregúntenle a Campana.